Bibliotecas de conservación y conservación de datos: desde los catálogos de Custos hasta el bibliotecario digital. El caso de la Biblioteca Ambrosiana

21 mayo, 2019

Fabio Cusimano

Jlis.it, ISSN 2038-1026, Vol. 10, n. 1, 2019, p. 125-139

 

En los últimos años, algunos términos y expresiones como “biblioteca digital”, “digitalización”,  “metadatos”  han ingresado al vocabulario común por derecho. Sin embargo, esto no significa que se haya difundido una conciencia suficiente de ellos: el problema no reside tanto en la percepción inmediata de su significado real como en su formación técnica. Desafortunadamente, la pregunta también existe dentro de las paredes de las bibliotecas y todo esto adquiere características aún más relevantes si asociamos esta reflexión con las bibliotecas de conservación, consideradas tradicionalmente como refractarias de facto a las nuevas tecnologías. Las bibliotecas de conservación y nuevas tecnologías tienen un desafío y una oportunidad al mismo tiempo, ya que la verdadera misión de las bibliotecas consiste en recopilar, organizar, expandir y difundir el conocimiento a través del acceso a los recursos almacenados allí. En este sentido, como afirman Montecchi y Venuda, las dos dimensiones de la actividad de la biblioteca, la dimensión horizontal del uso de libros por nuestros contemporáneos y la dimensión vertical de su preservación para la posteridad, constituyen los dos polos alrededor de los cuales están estructurados. La Biblioteca Ambrosiana de Milán se considera tradicionalmente entre los primeros ejemplos de una biblioteca pública en el sentido de una institución creada con el claro intento de proporcionar acceso a los libros a una comunidad de lectores lo más amplia posible. El estudio se centra en algunos rasgos característicos de la fundación de la Biblioteca Ambrosiana que su fundador, el Cardenal Federico Borromeo, deseaba que estuvieran abiertos a todos. Para esto es útil acercarse al modelo de biblioteca típico de la época, también a través de la experiencia de Gabriel Naudé, autor del famoso Advis pour dresser une bibliothèque. Sin duda, en la economía de esta contribución es importante prestar atención a cómo Naudé ha descrito la figura del bibliotecario. Las cualidades que debe poseer para poder llevar a cabo las tareas de su competencia de la mejor manera posible también han sido bien codificadas en otro documento, esta vez no de orden general pero estrechamente relacionado con la vida de la Biblioteca Ambrosiana. El último párrafo está dedicado a un aspecto fundamental e inevitable hoy en día para la realización de una nueva biblioteca digital: unirse a la comunidad internacional IIIF-International Image Interoperability Framework (IIIF 2018) para la visualización de alto contenido digital calidad a través de internet.

Resumen realizado por José María Amate Sánchez

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