La evaluación de proyectos y procesos culturales

7 mayo, 2019

David Roselló Cerezuela

Periférica Internacional. Revista para el análisis de la cultura y el territorio, ISSN 1577-1172, n. 19, 2018, p. 178-195

 

Evaluar expresa la voluntad de mejorar los proyectos culturales en curso o futuros. No se evalúa para premiar o castigar los equipos de profesionales que desarrollan los proyectos, sino siempre para mejorar los mismos en su desarrollo presente y futuro. La evaluación de los proyectos culturales comporta actualmente interés por desarrollarla adecuadamente y dudas sobre cómo hacerlo. En la gestión de las políticas culturales se aplican estas aportaciones conceptuales a la práctica profesional. Hay dos grandes visiones de la evaluación: evaluar se asocia a una revisión valorada del trabajo hecho hasta la fecha, en la que se destacan básicamente los logros y fracasos, y por otro lado, evaluar se asocia a un ejercicio de revisión encaminado, básicamente, a mejorar el proyecto en su continuidad, próximas ediciones u otras versiones futuras. En muchos esquemas de planificación, se sitúa la evaluación al final como un cierre del proyecto o como un retorno de contraste del diagnóstico. Pero es preferible situar la evaluación en el conjunto del esquema, en cada una de sus fases, que deberán y podrán ser evaluables. La previsión de la evaluación no es, por lo tanto, una fase  más del proyecto, sino que está presente, de manera transversal, en la mayoría de sus fases. En consecuencia, en este estudio se trabaja la previsión de la evaluación de cada capítulo del esquema del proyecto, aunque luego se puedan agrupar todos los aspectos ligados a la evaluación en un capítulo diferenciado. Hay otros términos usados como sinónimos de evaluación, cada uno de ellos con sus matices y aportaciones: valoración, seguimiento, supervisión, control, control estratégico, monitorización y memoria. En los diferentes capítulos de este trabajo se plantean y explican las cuestiones de: por qué evaluar un proyecto cultural, por qué no evaluar, las ventajas al desarrollarlo, qué ámbitos evaluar, cómo hacerlo, cuándo se realiza, quién la realiza, métodos generales para su puesta en marcha, los indicadores necesarios y sus características, los instrumentos para obtener la información y los métodos de trabajo y ejemplos finales. La evaluación de resultados siempre parte de los objetivos definidos en su momento y la evaluación de proceso siempre parte del diseño de la producción en el esquema general del proyecto. Se define un método de trabajo y unos instrumentos que permitirán conocer la nueva realidad fruto de la intervención. Para acabar, una vez obtenidos los valores de cada variable, se contrastan con el valor deseado y con estándares generales y se hace una ponderación de cada indicador en relación a los otros indicadores.

Resumen realizado por José María Amate Sánchez

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