Planificación cultural pública

3 mayo, 2019

Félix Manito Lorite

Periférica Internacional. Revista para el análisis de la cultura y el territorio, ISSN 1577-1172, n. 19, 2018, p. 114-121

 

La cultura ha ido adquiriendo progresivamente protagonismo dentro de las políticas públicas y de la actividad económica por su contribución al desarrollo económico y sostenible de territorios como las metrópolis y redes de ciudades. Por ello, podemos entender la planificación cultural como el diseño de estrategias que inciden más allá de los tradicionales sectores culturales. Las razones explicitadas para poner en marcha un plan estratégico suelen ser muy variadas, sin embargo, éstas se pueden agrupar en cinco tipologías generales: innovación, corresponsabilidad, prospectiva, desarrollo y marketing territorial. En el panorama español, son múltiples los actores que intervienen en la planificación estratégica. Sin embargo, el liderazgo en el impulso de un proceso de este ámbito suele estar en manos de la administración pública: áreas de cultura municipales y autonómicas, diputaciones provinciales, colaboración entre administraciones de un mismo territorio, asociaciones y fundaciones privadas. No hay una única metodología de la planificación estratégica, hay numerosas teorías y métodos para desarrollar este proceso. Sin embargo, se pueden desarrollar algunas generalizaciones sobre organización, fases y principios fundamentales. En el siguiente apartado del artículo se explican algunos ejemplos de fracaso de los procesos de planificación estratégica cultural que nos pone de relieve las dificultades en que se mueven estos proyectos. Estos procesos siempre han tenido una gran influencia en las políticas culturales, aportando nuevos temas y nuevas formas de gestión, así como contribuyendo a su centralidad. Pero la cultura también ha contribuido a la planificación estratégica con los principios de la Agenda 21 de la cultura. En conclusión, las aportaciones en el ámbito de la gestión son comunes a los procesos de planificación estratégica en otros ámbitos, pero el gran impacto que ha tenido la misma específicamente en el ámbito de la cultura ha sido el de contribuir a situarla en el centro de las políticas públicas. Este fenómeno ha permitido a la cultura multiplicar su impacto en el territorio, por este motivo cada vez es más tenida en cuenta en los planes de desarrollo territoriales. De hecho, ha pasado de tener nula presencia en estos procesos, a adquirir un rol fundamental en algunos planes estratégicos territoriales.

Resumen realizado por José María Amate Sánchez

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