Combates por el libro: inconclusa dialéctica del modelo digital

5 septiembre, 2018

José-Antonio Cordón-García

El profesional de la información, ISSN 1699-2407, Vol. 27, n. 3, 2018, p. 467-481

 

Han transcurrido poco más de 10 años desde que los libros electrónicos irrumpieran en el mercado con vocación de permanencia. Antes de la aparición de la tinta electrónica, se habían introducido multitud de ensayos que jugaban con la atractiva idea de incrementar la accesibilidad de la producción cultural mundial. Se buscaba conseguir un acceso universal a la cultura, equilibrando las condiciones de producción, mediación y difusión de la misma. Los libros electrónicos se enmarcaban en esta lógica, involucrándose en una deriva en la que la apertura y la flexibilidad se conciliaban con la visibilidad y la accesibilidad, al menos en propuestas y pretensiones. Si el libro impreso llevó hasta sus últimas consecuencias la optimización de los procesos lógico-formales de representación física, el libro electrónico representa la culminación de una forma de racionalismo postmoderno. Si la escasez es la medida del precio, el tiempo se ha convertido en el terreno donde se libra la competición. Por primera vez, gracias a la emergencia de un nuevo modelo, hemos podido vislumbrar la potencia metafórica y cultural del sistema impreso, cuyos ejes basculan muy lentamente en otra dirección todavía sin determinar, pues siendo lo digital el magma aún no aparece el diseño inteligente que le sirva de hoja de ruta fundacional. En la producción, es un terreno en el que la batalla ideológica y simbólica se hace más virulenta por cuanto constituye el reflejo objetivable de la consolidación de los nuevos modelos, o de la pervivencia de los antiguos. Las cifras del mercado de libros digitales son dispares y distantes según la fuente utilizada. En la recepción, los estudios y encuestas sobre libros y lectura son bastante contradictorios y por lo tanto susceptibles de interpretaciones múltiples. La lectura progresa globalmente, pero la centrada en los libros cuenta con un núcleo de resistencia fuerte hacia los mismos. Después de todos estos años, la dicotomía impreso-digital ilustra un debate que no es nominalista sino cultural. La fascinación de lo impreso tiene que ver con su asentamiento durante siglos, pero también como horizonte de expectativas de una parte importante de la población. El libro electrónico es un paso más en la evolución, cuya aparición sucede en momentos de pérdida de centralidad del libro como herramienta de culturización y de reducción del tiempo recreativo, competido por ofertas culturales de otra naturaleza.

Resumen realizado por José María Amate Sánchez

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