La Huella del ser humano en los libros de coro: creador y destructor cultural

4 septiembre, 2018

Elena Vázquez Jiménez

Ge-conservación, ISSN 1989-8568, Vol. 1, n. 13, 2018, p. 57-67

 

Los cantorales son excelentes transmisores del patrimonio material e inmaterial de una época pasada; son muestra del espíritu creador de artesanos y artistas al aunar en una misma obra la función utilitaria como objeto litúrgico y la función estética. Los costosos materiales y elaboradas técnicas empleados en su factura, el interés de los artífices y responsables por su conservación, y el habitual esmero en el cuidado de su entorno, son algunos de los condicionantes que le otorgan por naturaleza durabilidad a lo largo del tiempo. No obstante se han visto afectados por una serie de factores de deterioro de origen endógeno o interno y los causados por agentes externos de diversa naturaleza. Desde su origen, la finalidad primordial de los códices musicales fue la salvaguarda de la pureza de las melodías del repertorio litúrgico, adaptándose durante siglos a las distintas renovaciones del calendario religioso. El continuo trasiego de libros durante la liturgia y su gran volumen y peso, fue motivo para que en algunas instituciones los ejemplares de mayor uso ocuparan lugares provisionales más cercanos al coro, como tumbas cercanas, o incluso se encontraran repartidos por el suelo. Además de estas medidas materiales, en los centros religiosos existía personal encargado de la custodia y cuidado de estos libros. El hombre ha jugado un papel decisivo en la preservación de los libros de coro; su existencia y estado de conservación se han visto supeditados en gran medida a la civilización para la que fueron creados. A su vez, a lo largo de la historia el hombre lo ha sometido a sucesos sociales y políticos, como conflictos bélicos, o acciones como robos y saqueos, hechos que se encuentran en constante relación con este patrimonio. Al mismo tiempo son abundantes los ejemplos de importantes colecciones bibliográficas, no solo de cantorales, pérdidas en archivos, bibliotecas y centros religiosos por los efectos del fuego. En la bibliografía especializada se han analizado las causas internas o externas de degradación de estos libros; al examinar estos agentes de alteración, en muchas ocasiones controlables mediantes la acción humana, podemos concluir cómo el factor antrópico junto a la imparable huella del paso del tiempo y la naturaleza constitutiva de los materiales, constituyen uno de los principales detonantes del estado de deterioro que sufren muchos cantorales, y un agente decisivo para su pérdida o conservación.

Resumen realizado por José  María Amate Sánchez

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