Why So Many Repositories? Examining the Limitations and Possibilities of the Institutional Repositories Landscape

12 abril, 2018

Kenning Arlitsch & Carl Grant

Journal of Library Administration, ISSN 1540-3564, Vol. 58, n. 3, 2018, p. 264-281

 

Muchas industrias conocen los beneficios de las redes, que propician que los productos ganen valor y que más gente pueda usarlos, y se caracteriza por el uso de infraestructuras y servicios en la nube. Pero las bibliotecas no se han beneficiado de este efecto. El modelo descentralizado facilita el control local, pero supone compartimentalizar el contenido, duplicar esfuerzos, aplicar inconsistentemente los metadatos, deficiencia en el descubrimiento y malgastar recursos. También supone una aplicación divergente de los estándares. Aunque calcular el número de Repositorios Institucionales (RI) es complicado, en 2005 había uno 305 fuera de Estados Unidos dedicados a recolectar trabajos universitarios. A partir de esa fecha se produjo un boom y en 2017 se contabilizaban entre 3.000 y 3.500 repositorios. Redes académicas como ResearchGate han funcionada mucho mejor que los RI de bibliotecas, con más de 100 millones de publicaciones. Por ejemplo, RG recoge la mitad de los artículos académicos publicados por las universidades españolas más importantes, mientras que solo el 11% están disponibles en los RI de las instituciones del autor. La variedad de softwares utilizados en la comunidad es dramática, porque supone dificultades en las actualizaciones, riesgos de seguridad e incompatibilidades. Desde el punto de vista de los usuarios, es mucho más cómodo utilizar agregadores como GS que moverse por decenas de RI. Los constantes cambios tecnológicos hacen que lo único predecible sea que muchas de las herramientas utilizadas en la actualidad quedarán obsoletas. Para algunos autores los RI están a punto de desaparecer. Repository Analytics & Metrics Portal propone un modelo que recupera de diferente RI y funciona con casi todas las plataformas. Ya cuenta con 30 repositorios inscritos. Ofrece grandes posibilidades en descubrimiento, análisis y usabilidad. Además, su código es abierto. Uno de los caminos a seguir es el de los acuerdos de colaboración. En los contrato deben quedar claros los objetivos, los riesgos y el tiempo para alcanzar los logros. Pero entre la formulación de una idea y su aplicación práctica puede pasar mucho tiempo, por lo que conviene estar atentos a las innovaciones y formular modelos conceptuales. Actualmente hay infraestructuras y recursos, lo que falta es voluntad.

Resumen elaborado por Antonio Rodríguez Vela

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