La evaluación de infraestructuras y edificios de biblioteca: Faulkner-Brown frente al cuestionario de la IFLA

11 enero, 2018

José Pablo Gallo León

Investigación bibliotecológica, ISSN 2448-8321, vol. 31, n. 72, 2017, p. 81-111

Las bibliotecas están evolucionando rápida y radicalmente. Conviven y se transforman con las TIC y gracias a ellas. De estar centradas en el libro pasan a ser centros culturales y sociales. Las bibliotecas académicas también ofrecen espacios para el aprendizaje. Es importante la evaluación de los edificios para la correcta prestación del servicio y la eficiencia económica. Para ello la IFLA ha desarrollado un cuestionario de evaluación. Una tentativa anterior fue la aplicación del decálogo de Faulkner-Brown. El objetivo de la evaluación es conocer la comodidad del espacio; su facilidad de uso; la eficiencia energética e impacto ambiental; su adaptabilidad; la adecuación a la variedad de necesidades; datos de primera mano sobre las necesidades de los usuarios, y valorar la efectividad del entorno en los resultados de estudio e investigación. La evaluación de la calidad puede medir los resultados y la eficiencia del espacio; obtener criterios para la variación en las infraestructuras o la construcción de algunas nuevas, y obtener un conocimiento más profundo de la arquitectura y gestión de espacios bibliotecarios. Similar a este estudio es la evaluación postocupacional o POE, que evolucionó en torno al 2000 hacia la BPE (Building Performance Evaluation). La aparición del Cuestionario para la Evaluación Postocupacional de la Sección de Edificios y Equipamientos Bibliotecarios de la IFLA (IFLA. Library Buildings and Equipment Section, 2013) provoca el replanteamiento de cualquier iniciativa al respecto. Con el cuestionario se dispone de una herramienta que nos permite examinar nuestro edificio de forma sistemática. Está estructurado en cuatro secciones: aspectos generales, edificio, servicios y cuestiones finales. Se desarrolla como una serie de preguntas, la mayoría de las cuales se pueden responder con sí/no. Frente a este cuestionario, el autor propone la aplicación de una versión evolucionada y adaptada del cuestionario de Faulkner-Brown. El nuevo decálogo propuesto para su aplicación como herramienta de evaluación sería: adaptable, variado, funcional, accesible, eficaz y eficiente, ecológico, seguro, estético e impactante, de calidad. En una evaluación completa hay que tomar en consideración algunos aspectos más, como: datos generales del edificio, concepción arquitectónica, implicación de bibliotecarios y otros actores en el diseño, grado de cumplimiento de las ratios. Tras realizar la valoración del mismo espacio con ambos sistemas se extraen una serie de conclusiones: ambos son viables, el cuestionario de la IFLA es evidentemente más prolijo, ambos formularios están sujetos a una gran subjetividad, el formulario IFLA quizás lo haga más complejo de utilizar, pero es eficaz como listado de comprobación de un edificio, el modelo basado en Faulkner-Brown permite una mejor evaluación del edificio como concepto y de su previsible comportamiento a largo plazo. El uso de uno de los dos modelos y sus formularios no resulta excluyente del otro.

Resumen elaborado por Antonio Rodríguez Vela

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