La biblioteca universitària com a centre de recursos per a l’aprenentatge i la investigació (CRAI)

22 noviembre, 2017

Mercè Cabo l Rigol, y otros

Item, ISSN 0214-0349, n. 60, 2016, p. 69-84

El modelo de biblioteca universitaria como centro de recursos para el aprendizaje y la investigación (CRAI) se introduce en Cataluña en 2003. Para el director de Servicios de Bibliotecas, Publicaciones y Archivos de la Universidad Politécnica de Cataluña este modelo es un intento de abrir la biblioteca universitaria a diversas corrientes en las que la idea pedagógica clave era potenciar una educación superior centrada no en el profesor que enseña, sino en el estudiante que aprende. El modelo CRAI también daba respuesta a la extensión de la TIC, además de una oportunidad para integrar en la biblioteca otros servicios dispersos y duplicados. En el caso de la UPC se ve como una oportunidad perdida debido a una falta de explicación, a la dificultad de cambiar una cultura adquirida y a la falta de liderazgo. Pero también ha supuesto grandes cambios, como la creación de espacios para el estudio, la introducción de nuevas tecnologías, el incremento de contenidos digitales, proyectos colaborativos, formación de usuarios, integración de servicios universitarios y apoyo a profesores e investigadores. Las responsables de la Biblioteca de la Universidad Pompeu Frabra destacan la integración de servicios, mientras que para la directora del CRAI de la Universidad de Barcelona permite ofrecer nuevos servicios dirigidos al profesorado, el autoaprendizaje y la investigación. La UPC destaca el proyecto Iniciativa Digital Politécnica, cuyo reto es publicar material docente en formato de libro electrónico. En su opinión el futuro de las bibliotecas físicas reside en disponer de instalaciones abiertas, de calidad y adaptables a las necesidades de estudio. El bibliotecario debe conocer las prácticas de los usuarios y crear servicios no tanto presenciales, sino en línea, crear contenidos y hacerlos accesibles. La UPF ha impulsado diferentes iniciativas para incorporar el apoyo a la investigación y el movimiento de acceso abierto: políticas institucionales (con la firma de la Declaración de Berlín), creación de infraestructuras (repositorio digital) y ofreciendo servicios de apoyo (recursos de información, gestores de referencias, etc.). La UB impulsa licencias Creative Common, la Oficina de Difusión del Conocimiento, está vinculada a proyectos europeas de gestión de datos (LERU) y participa en el grupo de trabajo del Portal de Investigación del CSUC. La BPC creó una plataforma de publicaciones en acceso abierto, la UPCommons. También fue la primera universidad en tener una cátedra de programación libre. Para conectar los artículos de los profesores con los textos completos de las revistas científicas han creado el proyecto FUTUR. Para la UB es necesaria mayor participación de los profesionales en el CRAI y crear una vinculación con las bibliotecas públicas para dar servicio a sus usuarios. Para la UPF los retos de futuro se concretan en dar apoyo a los diferentes aspectos de la producción de contenidos digitales, incrementar la visibilidad del apoyo a la investigación, gestionar los datos, adaptar los espacios a las nuevas necesidades de estudio y ofertas de servicios, poner en marcha nuevas prestaciones que den respuestas a las necesidades de los usuarios y mejorar la comunicación con los mismos.

Resumen elaborado por Antonio Rodríguez Vela

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