Historia de los bibliobuses en España

24 octubre, 2016

Roberto Soto Arranz

Cuadernos de literatura infantil y juvenil, ISSN 0214-4123, Vol. 272, 2016 (Julio-Agosto), p. 28-34.

El lanzamiento de los bibliobuses, bibliotecas móviles, durante la II República Española, coincidió con unas prolíficas campañas de difusión de la cultura, nacidas de una iniciativa del Patronato de Misiones Pedagógicas. Este grupo, inspirándose del leitmotiv de la Institución Libre de Enseñanza, concebía la educación como el instrumento más provechoso para asegurar la regeneración del país, luchando contra una cierta “hambruna cultural”. Durante la Guerra Civil, se creó, en la Generalitat de Cataluña, un bibliobús destinado a dar acceso a la lectura a los soldados que combatían en esta región. Sin embargo, en 1939, el avance de los fascistas puso término a esta actividad. Por entonces, se exiliaban cantidad de intelectuales y escritores catalanes que huían de la represión, llevando consigo sus obras, lo cual empobreció la cultura española. En la posguerra, un leve aperturismo de la política franquista permitió que se nombrara a Joaquín Ruiz-Giménez al frente del Ministerio de Educación Nacional. Ése implementó reformas que dinamizaron el ámbito bibliotecario, creando nuevos servicios, tales como el Servicio Nacional de Información y Documentación Bibliográfica. En 1953, se inauguraron en Madrid los primeros bibliobuses, repartidos, en un primer tiempo, entre algunos de los grandes centros urbanos españoles. Aunque suscitaron el entusiasmo de los usuarios, las innovaciones de Ruiz-Giménez no fueron positivamente acogidas por el régimen franquista, que terminó por despedir al ministro. La política, desfavorable al proyecto llevado a cabo por los bibliobuses, continuó entorpeciendo su actividad. No obstante, la flota logró, con cautela, seguir creciendo poco a poco. En los años setenta, los bibliobuses empezaron a atender al mudo rural, comunicando a poblaciones desprovistas de bibliotecas públicas estables. A partir de la Constitución de 1978, la nueva ley de igualdad de los españoles ante el acceso a la cultura obligó los poderes públicos a sostener y apoyar el desarrollo de bibliobuses. Eso llevó, por fin, a la profesionalización de los bibliobuses, en los años noventa. Esta etapa supuso varios logros, entre los cuales destacan: la elaboración de los planes de bibliobuses que iban a sistematizar el trabajo de los profesionales en toda España; la integración efectiva de los bibliobuses en los sistemas bibliotecarios y la informatización de sus fondos; la creación en 1997 del Grupo de Trabajo sobre Bibliobuses, dirigido por María Antonia Carrato Mena, que erigió las “Pautas básicas” de su funcionamiento; y el nacimiento en 1998 de la primera Asociación Profesional de Bibliobuses, hoy conocida como Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles. Hoy día, si el servicio ha mejorado significativamente desde sus inicios (se contabiliza un total de 82 buses), sufre de la crisis económica, que le obliga a suprimir o reducir el número de bibliobuses en varias regiones.

Resumen elaborado por Auréline Mossoux

Comparte: Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *