Preservation Challenges in the Digital Age

6 octubre, 2016

Bernadette Houghton

D-Lib Magazine, ISSN 1082-9873, Vol. 22, n. 7-8, 2016

La preservación digital no incluye sólo los archivos en sí, sino también la garantía del acceso permanente a largo plazo. Esto se aplica tanto a los archivos, a sus formatos y a la infraestructura necesaria para su reproducción. El artículo aborda los principales retos en lo concerniente a la conservación digital dentro de los campos técnico, administrativo y legal. El autor describe cuestiones relacionadas con el crecimiento exponencial de los volúmenes de datos, las prioridades de aquellos que deben conservarse, y sus costes de almacenamiento, descarga y mantenimiento. Así como decidir qué debe ser preservado y cuándo llevar a cabo la preservación, evitando el riesgo de no conservar ejemplares que, si bien no tienen aparentemente un especial valor, un día pueda tener valor histórico. O la atención sobre los periféricos, puesto que disquetes, memorias USB, o discos duros, tienen mayor deterioro y obsolescencia que otros medios analógicos. En este punto, se destaca la importancia que alcanza cada vez más la nube, si bien no fue diseñada inicialmente para el archivado. Otros aspectos de interés abordados son: los avances en el software de aplicación y sus sistemas operativos subyacentes, que supone un reto para la preservación digital, puesto que los archivos no se reproducen correctamente con software diferentes de los que fueron diseñados para trabajar; la dificultad de hacer compatible los formatos de los archivos patentados frente a los abiertos, los cuales pueden ser manejados por diferentes aplicaciones de software; el empleo de metadatos, que en número deficiente cuantitativa o cualitativamente puede hacer irrecuperable un archivo; su problemática legal, puesto que si bien la mayoría de los materiales analógicos son propiedad de las instituciones, en el caso de los materiales digitales, éstas solo tienen derechos de acceso, y por el período en que se suscriben; o el análisis de los recursos necesarios, ya que los costes de preservación no sólo incluyen la digitalización en sí, sino también el almacenamiento, infraestructura, capacitación del personal, mantenimiento de los materiales digitalizados, y los costes del acceso a tales materiales. Expone finalmente el autor que la preservación digital supone tratar no sólo con las tecnologías del pasado, sino también con las futuras; y que los beneficiarios de los programas de conservación son en su mayoría las generaciones venideras, lo que hace más difícil justificar los gastos de conservación digital. Se insiste, pues, que uno de los mayores retos es evitar la sensación de que todo ese esfuerzo ha sido una pérdida de tiempo, energía y dinero.

Resumen realizado por la Sección de Documentación Bibliotecaria

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