Bartolomé José Gallardo, bibliofilia y sátira (III)

21 septiembre, 2012

Nieves Rosendo

Hibris: Revista de Bibliofilia, Vol. 37, n. 7, 2007

Ésta es la tercera parte del artículo “Bartolomé José Gallardo, bibliofilia y sátira”. La muerte de Bartolomé José Gallardo y Blanco, no dejó de ser polémica y agitada. Se menciona en varias de sus biografías una breve y vaga frase sobre su muerte en la ciudad de Alcoy. En otras, se trata como el último lance del polemista y crítico liberal. Dos cuestiones clave sobre su muerte son la agria discusión con un sacerdote que tuvo Gallardo en su lecho de muerte y el honorable gesto de un industrial alcoyano al ceder un lugar en su panteón familiar para que los restos del bibliotecario de las Cortes no reposaran en la fosa común. Sobre lo que aconteció realmente en el lecho de muerte, nada puede ser más clarificador que la carta que pocos días después envió Ildefonso Martínez, quien fuera acompañante de Gallardo en su viaje a Alcoy, a Gregorio Fuster, un amigo de ambos (que se incluye en el artículo). Gallardo murió como había vivido, inmerso en la búsqueda de libros, envuelto en la polémica, pues aún era reciente el revuelo causado por su obra “El Buscapié” y su desenmascaramiento; fiel a sus convicciones, y rodeado de respetuosos amigos. No vería, ni conocería, la obra que intentaría recoger el trabajo de toda su vida, El “Ensayo de una biblioteca de libros raros y curiosos”, pero al menos su publicación póstuma dejaría sentada definitivamente su fama de bibliófilo.

Resumen elaborado por : Alicia Pastrana García

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