The new cooperative cataloging

14 septiembre, 2012

Tom Steele

Library Hi Tech, Vol. 27, n. 1, 2009

Desde la aparición de la llamada web 2.0, la participación de los usuarios en la creación de contenidos de páginas web ha ido en continuo aumento. Actualmente son muchos los sitios web que basan sus contenidos en taxonomías creadas por los usuarios, lo que se conoce como folksonomías. La clasificación en las folksonomías se hace a partir de etiquetas que se asignan a los recursos electrónicos, estos pueden ser desde enlaces hasta fotografías en línea. Gracias a las etiquetas se puede enlazar un recurso con otro que sea similar. Marcar recursos con etiquetas puede hacerse de manera individual para un uso personal de los recursos, lo que se llamaría folksonomía estrecha, o se pueden compartir las etiquetas con una comunidad de usuarios, esto se llamaría folksonomía amplia. Las etiquetas ofrecen la ventaja de que tienen un lenguaje más cercano al usuario y están más actualizadas que un sistema de clasificación bibliotecario tradicional; es por ello que se ha pensado la posibilidad de utilizar este sistema para la catalogación en bibliotecas. Aunque este sistema también ha recibido críticas como son el dejar la creación de metadatos en manos de personas no profesionales, arriesgarse a que queden aspectos sin cubrir al no tener una jerarquía o los problemas de sinonimia y polisemia entre otros. Actualmente existen webs de marcado social donde los usuarios etiquetan principalmente páginas web. Y hay sitios, como LibraryThing, donde lo que se etiquetan son libros. Las bibliotecas pueden hacerse cuentas en esas páginas y así aprovechar la riqueza de etiquetas y contenidos de esos sitios, pueden informar sobre los últimos documentos adquiridos, pueden mostrar las portadas de los mismos, presentar críticas y comentarios, hacer bibliografías, etc; es el caso de Ohio State University Libraries. Otra opción es la de que cada biblioteca cree su propio sistema de etiquetado, como ha hecho PennTags de la Universidad de Pensilvania. Por último, encontramos el caso de The Ann Arbor District Library que ha integrado el sistema de etiquetado en el propio OPAC de la biblioteca y ha animado a sus usuarios a participar en la creación de etiquetas.

Resumen elaborado por : Isabel Mª Domingo Montesinos

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