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Bibliotecas y bibliotecarios

Web social y bibliotecas

Mucho es lo que se ha dicho y escrito en los últimos años sobre la Web 2.0. ¿Pero qué es? La Web 2.0 engloba una nueva generación de servicios web que se caracterizan fundamentalmente, y de forma muy general, por fomentar la participación y la comunicación por parte de los usuarios

Ahora son los usuarios los protagonistas que aportan los contenidos a los sitios web: comparten sus fotos, hacen comentarios, están en contacto con sus amigos, etc. Estos sitios web utilizan para su funcionamiento un software social y por ello se les denomina de forma conjunta web social. El objetivo de las bibliotecas es acercarse a sus usuarios allá donde estén, invitarlos a participar en la creación y la mejora del servicio, aumentando así la visibilidad de la biblioteca: así nace la biblioteca 2.0.

Uno de los elementos que configuran la web 2.0 son los blogs. Son sitios web donde se publican artículos, noticias, etc. sobre un tema determinado, de forma periódica. Podemos encontrar blogs de noticias, blogs de talleres y formación de usuarios, blogs de recomendación de lectura, blogs de marketing, etc. Un ejemplo es el blog de la BNE. Otra muestra es el de los clubes de lectura de las Bibliotecas Municipales de A Coruña. La peculiaridad de los microblogs consiste en que los mensajes que los usuarios pueden publicar son breves (alrededor de 140 caracteres). Algunas de sus utilidades para bibliotecas son hacer de servicio de alertas gratuito para comunicar las incidencias y actividades del centro y establecer un diálogo con los usuarios. La herramienta más popular es Twitter y un ejemplo lo constituye la Biblioteca Municipal de Muskiz.

La sindicación de contenidos es una forma de distribuir y compartir la información incluida en un sitio o una página web. Las bibliotecas pueden utilizar esta herramienta para difundir información de su centro (como es el caso de la Universidad de Sevilla) o para recoger noticias de otras fuentes, formando así un boletín de novedades (como, de nuevo, la Biblioteca Municipal de Muskiz). Otra forma de sindicación es el podcasting en la que los contenidos que se distribuyen son sonoros, no textuales. Gracias a ella podemos poner a disposición de nuestros usuarios información sonora de eventos que tengan lugar en la biblioteca: discursos, conferencias, lecturas en voz alta, etc., y permite a las personas con dificultades visuales acceder a los contenidos de nuestro sitio web. Un ejemplo de esta herramienta nos la ofrece la Biblioteca de la Fundación Josep Laporte.

Los marcadores sociales son sitios web en los que los usuarios pueden guardar sus enlaces favoritos, lo que les permite además establecer relaciones entre sí para permanecer en contacto, descubrir otros usuarios con intereses similares, recomendarse enlaces, etc. Estos sitios ofrecen a los usuarios la posibilidad de asignar etiquetas o tags, es decir palabras clave sencillas, para describir contenidos. A partir de esas etiquetas y del uso de cada una de ellas se pueden elaborar nubes de etiquetas, gracias a las cuales los contenidos se actualizan y recuperan de una manera más sencilla. La herramienta de marcador social más conocida es Delicious. Un ejemplo de nube de etiquetas lo encontramos en la Biblioteca Julia Ucedawww.rmbs.es/blog/biblioteca-julia-uceda/.

websocial3También los wikis están llegando poco a poca a las bibliotecas. Un wiki (término que procede del hawaiano y significa rápido), es un sitio web en el que varias personas pueden editar contenidos. Tal vez el ejemplo más ilustrativo sea la Wikipedia, aunque hay otros wikis reservados a unas pocas personas. Muchas bibliotecas utilizan ya los wikis por ser éstos unas herramientas óptimas para la recopilación de recursos de información. Buen ejemplo de ello son la Universidad de Sevilla o la Universidad de Calgary (Canadá).

Las redes sociales, por tanto, se han convertido en un foro de captación de potenciales usuarios y de fidelización de los ya existentes. De todas éstas, Facebook es la que mayor impacto ha tenido y tiene en bibliotecas. La BNE no se ha quedado fuera de este maremagnum social y dispone de su perfil en Facebook. Lo más relevante de todo, mucho más en este contexto de web social, es que ya son más de 93.000 fans los que siguen a la Biblioteca diariamente.

Pero no todo es Facebook. Otras bibliotecas disponen de perfiles en Tuenti, muy extendido en el ámbito español y entre jóvenes universitarios. Este es el caso de la Biblioteca de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria que, además, ha lanzado una campaña publicitaria como fórmula de posicionamiento, mediante redes sociales, de cara a la elección de universidad por parte de los estudiantes. Otras redes, caso de Hi5, de gran impacto en América Latina o MySpace, cuentan también con presencia bibliotecaria, caso de la Texas Tech University Library .

websocial2Otros sitios web dedicados al almacenamiento de contenidos multimedia, como Youtube, Flickr o Slideshare, están siendo utilizadas por las bibliotecas con muy distintos propósitos. El primero, permite almacenar y compartir videos; el segundo, principalmente imágenes y, el tercero, presentaciones en distintos formatos (PowerPoint, PDF u OpenOffice). Los videos realizados por las bibliotecas pueden quedar encuadrados en un “canal” como el de la BNE, enfocado principalmente a la difusión y promoción de sus actos culturales. Otras, se valen de esta herramienta para presentar la historia de la biblioteca, como la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. Otros prefieren realizar desenfadados videoclips musicales, como la Biblioteca del Campus de Albacete. Son muchos los ejemplos que encontramos de uso de Flickr, si bien podemos destacar la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, que lo utiliza para dar a conocer sus instalaciones, principalmente, o la propia BNE, que da a conocer parte de sus colecciones mediante éste. Slideshare puede ser utilizado para ofrecer al usuario información sobre la biblioteca y sus servicios, como ha hecho la Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid.

El desarrollo y democratización de dispositivos móviles con acceso a Internet (PDA’s, teléfonos móviles, etc.) favorece que cada vez más bibliotecas exploren la posibilidad de prestar sus servicios a través de éstos. No en vano, según la IFLA y UNESCO, una de las misiones clave de la biblioteca pública es “facilitar el progreso en el uso de la información y su manejo a través de medios informáticos”.

Os dejamos algunos enlaces interesantes a literatura sobre el tema:

Libertades de expresión e información en Internet y las redes sociales: ejercicio, amenazas y garantías, de Lorenzo Cotino Hueso.
Informe APEI sobre Web Social, editado por la Asociación Profesional de Especialistas en Información.
Redes sociales: posibilidades de Facebook para las bibliotecas públicas, de Daniel García Giménez.

¿Conocéis otros usos de web social en bibliotecas?

Isabel Mª Domingo Montesinos
Sala de Documentación Bibliotecaria

Rubén Izquierdo Martín
Sala de Prensa y Revistas

Redes sociales Tecnologías de la información

Hacia la Biblioteca 3.0

Quisiera destacar un libro muy interesante de reciente adquisición en la Biblioteca Nacional: Building Library 3.0

A primera vista, el título ya atrae la atención, porque todos sabemos a grandes rasgos qué es la Web 2.0, y por extensión, la Biblioteca 2.0. Pero, al analizar el título de este libro, una pregunta acude al momento a nuestras mentes: ¿acaso estamos abandonando ya la versión 2.0 de la web tradicional, para adentrarnos en un nuevo y más evolucionado estadio de la World Wide Web? Para Woody Evans, el autor de este libro, parece ser que ésa es la idea.

En realidad, el concepto de Web 3.0 todavía no está universalmente aceptado, pero ya hay algunos autores que se han atrevido a pincelar algunas ideas sobre lo que nos deparará la Web 3.0. Por un lado, algunos piensan que consistirá en un espacio de información en 3 o más dimensiones, similar a Second Life. Sin embargo, la tendencia que parece cobrar más peso es la que equipara este término al concepto de Web Semántica, idea muy ligada a la de inteligencia artificial, donde las máquinas podrán ofrecer respuestas más idóneas a las preguntas de los internautas ya que se producirá un mejor entendimiento entre las máquinas y las personas.

Al igual que otros muchos profesionales, el autor de esta obra se plantea qué pasará con las bibliotecas si la Web 3.0 tiene éxito. Imaginemos un mundo donde una persona puede hacer preguntas a través de su teléfono móvil o un navegador web, obteniendo una información altamente inteligente y relevante. ¿Para qué necesitará, entonces, la ayuda de un bibliotecario? En este sentido, el libro insiste en la importancia de que las bibliotecas se adapten con rapidez y eficacia a las tecnologías de la Web 2.0. Cuanto más adaptada esté la biblioteca a la Web 2.0, más preparada estará para hacer frente a los nuevos retos de la Web 3.0. Cito una frase muy significativa: “La Biblioteca 3.0 es aquella biblioteca que sigue existiendo después de la Web Semántica”.

Pero este libro aporta mucho más que simples vaticinios apocalípticos, ya que proporciona un excelente análisis sobre la Web 2.0 y la Biblioteca 2.0, describe las aplicaciones tecnológicas 2.0 que se están utilizando en las bibliotecas para beneficio de los usuarios y, por último, analiza cómo estas tecnologías afectan al funcionamiento de la biblioteca. Se ofrecen numerosas recomendaciones y buenas prácticas, y se describen algunos ejemplos reales de bibliotecas que están haciendo uso de las aplicaciones web 2.0 (por ejemplo, la presencia de la British Library en MySpace). A este ejemplo, podemos sumar el de nuestra biblioteca, que desde hace un año ha abierto una nueva pasarela de comunicación con sus usuarios a través de Facebook. Además, con la inauguración de este blog, avanzamos un poco más en nuestro deseo de aprovechar la tecnología en beneficio de nuestros usuarios.

¿Cómo crees que será la Biblioteca del futuro?

 

Mayte Blasco Bermejo
Sección de Documentación Bibliotecaria

Historia Sobre la BNE

Quién se iba a imaginar…

Quién se iba a imaginar, cuando la Biblioteca estaba situada en un pasillo al lado de las cocinas del Alcázar Real, que la BNE tendría su blog. Parte de ese pasillo aún puede verse en el centro de Madrid, concretamente en la Calle de San Quintín.

El pasadizo unía el Alcázar Real con el Convento de la Encarnación, y permitía a los reyes acudir al culto sin tener que exponerse a los posibles peligros del exterior. No era muy apropiado para los libros, porque se trataba de un pasadizo estrecho, poco iluminado y muy próximo a las cocinas y las chimeneas del Palacio. ¡Incluso amenazaba ruina! Pero esta peculiar ubicación salvó a los libros del incendio que acabó con el antiguo Alcázar en la Nochebuena de 1734. “El fuego duró cuatro días y fue de tal intensidad, que algunos objetos de plata quedaron fundidos por el calor y los restos de metal (junto con piedras preciosas) tuvieron que recogerse en cubos” (Wikipedia).

De esos pasillos al día de hoy, la BNE ha cambiado mucho. Pero fue allí donde la Biblioteca se abrió por primera vez al público. Ahora damos un paso más en este acercamiento. Con este blog queremos abrir un nuevo canal de comunicación con nuestros usuarios y lectores. Nuestra idea es escribir sobre diferentes aspectos de la BNE: curiosidades, herramientas, recursos didácticos, novedades, etc.; y los autores seremos personal de la Biblioteca, aunque más adelante podamos buscar nuevos colaboradores.

No dejéis de contarnos ideas y sugerencias para posibles post mediante comentarios aquí, en nuestra página de Facebook o en nuestro buzón de correo.
Milagros del Corral
Directora General de la BNE