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Arte Biblioteconomía

La restauración de los Códices de Leonardo

La restauración de los Códices de Leonardo, conocidos como Códices Madrid I y II, se planteó hace tres años como una aventura apasionante pero, al mismo tiempo, como un proyecto cauto y respetuoso con los originales.

Códice Madrid de Leonardo da VinciLos primeros pasos del Departamento de Preservación y Conservación de Fondos se dieron a finales de 2008. En esa fecha ambos códices presentaban la encuadernación histórica propia de las obras pertenecientes a la Biblioteca Real, que había sido restaurada y unida al texto en los años 70, de acuerdo con los criterios y usos propios de la época, pero que con el paso del tiempo se empezó a valorar y analizar de un modo diferente.

La escasa flexibilidad de la costura impedía la apertura adecuada de ambos códices e incluso ocultaba trazos y fragmentos de texto en el centro de varios cuadernillos, limitando la lectura completa de textos y anotaciones.

Este problema impedía la obtención de una reproducción fiable y de calidad de ambos códices. Las reproducciones existentes –diapositivas de medio y gran formato- se habían realizado a partir de las dos ediciones facsimilares existentes –ediciones Taurus, 1974 y Ebrisa, 1998 – y, en ningún caso a partir de los códices originales. Por tanto, no podían recoger los tonos y texturas del original que por motivos de conservación se mantenía retirado de la consulta en sala, y cuya belleza sólo se mostraba fugazmente en exposiciones y actos culturales de relevancia.

A partir del año 2004, la implantación de las tecnologías digitales alentó nuevos proyectos editoriales a partir de los códices originales que exigían desencuadernar los códices Madrid. Las presiones fueron intensas y en ocasiones un poco obsesivas pero finalmente se impuso la reflexión y el estudio previos.
A finales de 2008, con la experiencia de cinco años en la digitalización de fondos emblemáticos con recursos propios, la BNE se propuso dar una nueva visión a los Códices Madrid y al mismo tiempo satisfacer las demandas del personal investigador de una reproducción completa. El Departamento de Preservación y Conservación de Fondos en el que se integran los Laboratorios de Imagen, Restauración y Encuadernación, inicia el proyecto de restauración de los códices Madrid, estableciendo un protocolo de actuaciones:

1ª Actuación: Análisis y estudio de las estructuras de los códices originales, especialmente de los materiales y procedimientos aplicados durante la restauración realizada en los años 70. La superación de esta fase determinará la viabilidad y continuidad del proyecto.

2ª Actuación: Desencuadernado y descosido de cuadernillos.

3ª Actuación: Restauración de cuadernillos.

4ª Actuación: Digitalización con criterios de preservación –obtención de archivos digitales válidos para la consulta, difusión de contenidos y reproducción facsimilar- que eviten la manipulación en un futuro de los originales.

5ª Actuación: Estudio, diseño y realización de una nueva encuadernación.

La primera actuación era fundamental y de su resultado dependía incluso la continuidad del proyecto. Ante la falta de documentación sobre las actuaciones realizadas en los años 70 y concretamente de los productos y procedimientos aplicados, la restauradora de documento gráfico Amelia Justo planteó la necesidad de analizar, a partir de micromuestras obtenidas de los originales, en primer lugar, la composición de la capa de adhesivo que unía la encuadernación al cuerpo del códice y que en algún caso había traspasado la parte interna de los cuadernillos y, en un segundo análisis, la composición de los pigmentos y de las fibras del papel.

Los análisis químicos se solicitan en los meses de septiembre y diciembre de 2008 a la empresa ARTE-LAB. A partir de un diagnóstico favorable el primer escollo estaba superado y se podría retirar la encuadernación, descoser, separar y restaurar los cuadernillos y acceder al texto oculto.

A finales de 2010, ya muy avanzada la restauración de los cuadernillos del Códice Madrid I, se buscan referencias sobre el tipo y estilo de encuadernación que conservan códices de Leonardo existentes en otras bibliotecas europeas.

Se trata de reforzar y confirmar los primeros bocetos e ideas que se han venido planteando para la nueva encuadernación de los códices Madrid, basados en el tipo de encuadernación utilizada para este tipo de documentación en el siglo XVI, al tiempo que se rechaza la opción de mantener los códices desencuadernados, a imagen y semejanza del texto de Leonardo conocido como Códice Atlántico, conjunto de apuntes y textos independientes, que no muestran la continuidad temática de los Códice I, Tratado de Estática y Mecánica y del Códice II, Tratados Varios de Fortificación, Estática y Geometría. Estas diferencias ya habían sido puestas de manifiesto en dos encuentros profesionales celebrados en la Biblioteca Ambrosiana de Milán en octubre de 2008 y en enero de 2009, y a los que asiste la restauradora Amelia Justo, al tiempo que da a conocer el proyecto de restauración que está realizando la BNE.

Se seleccionan los códices Foster conservados en el Victoria and Albert Museum, institución que no tiene reparo en aceptar la visita profesional de la restauradora Amelia Justo y de la Directora del DPC para comprobar el tipo de encuadernación y estructuras de cosido de estos códices, confirmándose que las teorías planteadas por la restauradora y por los encuadernadores, que remiten a una encuadernación en pergamino, en forma de cartera, tienen un referente histórico concreto.

Fuensanta Salvador López
Jefa del Departamento de Preservación y Conservación de Fondos

Biblioteca Digital

Archivo de la Palabra, las voces del ayer y del porvenir

La Biblioteca Nacional de España (BNE) guarda, conserva y difunde las voces de personalidades importantes de la cultura, la política, la ciencia…, así como cursos de idiomas, cuentos, conferencias y recitales. Es el Archivo de la Palabra.

palabra1Este mundo de voces está unido desde su origen al Departamento de Música y Audiovisuales de la BNE en 1950. Ese año ingresan en la Biblioteca veinticuatro discos de pizarra procedentes del desaparecido Archivo de la Palabra del Centro de Estudios Históricos, dirigido por Menéndez Pidal.
Esos discos contenían grabaciones realizadas entre 1931 y 1933 con las voces de Azorín, Juan Ramón Jiménez, Pío Baroja y Ramón y Cajal, entre otras personalidades españolas de la generación del 27.
La colección se fue incrementando con parte de los estudios fonéticos que hizo Menéndez Pidal y las voces de Alfonso XIII y el general Primo de Rivera.

En los años sesenta, el Ministerio de Educación y Ciencia recuperó la idea de crear un Archivo de la Palabra de la cultura española, recopilando grabaciones y publicando una nueva colección de treinta cintas de casete, con voces originales de diversas personalidades de las letras, las ciencias y la política.

“Es importante que se conozca, que la BNE es más que el soporte papel y que personas o instituciones sepan que existe esta importante colección de voces y que estamos abiertos a donaciones o legados para enriquecerla. Aquí hay un lugar donde depositar sus documentos y difundirlos”, señala María Jesús López Lorenzo, responsable del Archivo.

La colección no ha dejado de incrementarse con la aportación procedente del Depósito Legal: cuentos, chistes, audiolibros, cursos de idiomas, documentales sonoros… en sus tres soportes (CD, DVD, Libro), el donativo y la compra, como una colección adquirida en el 2006 que contiene las más importantes de la literatura latinoamericana de los años 50 a 70, pero, sobre todo, por la memoria oral de la institución.

A partir de los años setenta, la política cultural de la Biblioteca decide la grabación de los actos culturales celebrados en el Salón de Actos (recitales de poesía, presentaciones de libros, ciclos de conferencias, mesas redondas, etc.). “No solamente tenemos el audio, sino los programas, invitaciones de los actos y las fotos. Esto facilita la identificación de las voces y aporta mucha información”, asegura López Lorenzo.

Recientemente se han incorporado 53 cilindros de cera para fonógrafo con registros de Archivo de la Palabra, realizadas entre los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, que incluyen grabaciones de chistes y un curso a distancia de español para extranjeros, publicado en Estados Unidos en 1905.
“Lo importante es que el Archivo de la Palabra – el más importante junto al de Radio Nacional de España- se encuentra en todos los soportes de audio: cilindros de cera, hilo magnético, disco de pizarra, vinilo, cinta magnetofónica, formato digital y que contamos con todos los aparatos reproductores necesarios que nos permiten escuchar esas voces. Además, estamos digitalizando una gran parte de la obra para que pueda ser mucho más accesible”.

Hasta ahora el usuario del Archivo de la Palabra pertenece a tres tipologías: el amante de la literatura. Es decir, la persona que busca escuchar la voz de un escritor que le gusta (Por eso se consulta mucha la colección de discos de vinilo de autores latinoamericanos). El etnógrafo, el investigador que sigue el rastro de las costumbres y modos de vida mediante el estudio del folklore popular, y quien estudia muchas conferencias que se celebran en la BNE y que, en muchos casos, no están publicadas.

“En un futuro inmediato intentaremos que quien no pueda asistir a una conferencia o a un acto importante en la BNE, pueda seguirlo en directo, en abierto, a través de internet. De momento, ahí está el Archivo de la Palabra”.

Departamento de Comunicación

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Catálogos y bibliografía

Biblioteconomía Sobre la BNE

Temperatura y humedad

La importancia del control de las variables medioambientales en la conservación preventiva de las colecciones bibliográficas y documentales

Las condiciones ambientales y los métodos de almacenamiento ejercen una gran influencia en la preservación de documentos. El descuido, la desorganización, el amontonamiento de colecciones de diversa tipología en un mismo espacio y, en general, la manipulación inadecuada, producen daños que pueden ser irreversibles, por lo que el control ambiental y una gestión adecuada de los depósitos constituyen dos medidas preventivas básicas y especialmente importantes.

En el caso de la BNE, el control y seguimiento monitorizado de los distintos valores medioambientales recomendados – temperatura y humedad relativa- tienen un impacto significativo y contribuyen, junto a otras acciones, a garantizar la perdurabilidad de los materiales bibliográficos.

_DSC0060Una temperatura y humedad relativa excesivamente altas provocan tasas aceleradas de deterioro en compuestos químicamente inestables, por el contrario, una temperatura y humedad relativa excesivamente bajas favorece ciertos materiales se tornen quebradizos. Del mismo modo, es de vital importancia garantizar la estabilidad de las valores recomendados, evitando las fluctuaciones o variaciones que colocarían a las colecciones en situación de riesgo como consecuencia del estrés y tensión al que se ven sometidos los distintos materiales –pigmentos, tintas, soportes proteínicos (pergamino), papel, etc.

En la actualidad, el Departamento de Preservación y Conservación de Fondos (DPC), con el apoyo técnico externo de profesionales especializados, colabora con el Servicio de Mantenimiento – responsable del sistema de climatización existente y conocedor de sus posibilidades y limitaciones -, realiza un seguimiento en paralelo de las condiciones de climatización de los depósitos, salas de exposiciones, espacios expositivos del Museo del Libro, salas de trabajo y lectura, cámaras y vitrinas de exposición.

Nuestra función es actuar como un punto de encuentro donde confluyen las observaciones de los distintos Departamentos depositarios de las colecciones, las actividades del Servicio de Mantenimiento, al tiempo que aportamos nuestras propias mediciones basadas en los principios básicos de la conservación preventiva.

El DPC dispone de equipos de medición de temperatura y humedad relativa conocidos como “dataloggers”, que se encuentran distribuidos en los distintos espacios mencionados anteriormente. Los “dataloggers” son sistemas de recogida de datos, que utilizan sensores electrónicos y un chip de ordenador para registrar la temperatura y la humedad relativa a intervalos determinados previamente.

El chip se programa con la ayuda de un ordenador personal y, finalmente, los datos se transfieren del “dataloggers” al ordenador, donde la información queda reflejada en forma de gráficas y en tabla de datos.

Se establecen unos valores de T y HR para los distintos tipos de materiales dado que los requisitos son diferentes según se trate, por ejemplo, de libros modernos, fondos fotográficos, códices en pergamino, manuscritos con tintas ferrogálicas, soportes audiovisuales, tratando siempre de evitar las oscilaciones y cambios bruscos. Los valores recomendados para los depósitos de ambas sedes de la BNE son de 19º C de Temperatura, con una variación aceptada de +/- 2º C y de un 45% de HR.

_DSC0161Los instrumentos para la medición del clima en los depósitos deben ubicarse, según los expertos, cerca de las colecciones bibliográficas, estar accesibles para la toma de lecturas, lejos del alcance del público, alejados de cualquier microclima indeseable, en una zona climática típica y a resguardo de contaminantes y polvo.

- ¿Qué temperatura necesitan los libros más antiguos, piezas tan valiosas como el “Poema de Mío Cid” o “Los Beatos”, que se guardan en caja fuerte?

- Estamos hablando de unos 18º C o 19º C y, en principio, de un 45% de HR, aunque en el caso concreto de alguna pieza especialmente frágil, una HR superior al 40% podría resultar peligrosa.

Por último, en lo que se refiere a las piezas expuestas en las distintas salas de exposiciones, se marca una Temperatura máxima de 21º C de Temperatura, con una variación aceptada de +/- 1º C y de un 45% de HR.… salvo excepciones o requisitos exigidos por otras instituciones en el caso de obras cedidas en préstamo temporal.

En la actualidad, en las dependencias de la BNE, incluidos los depósitos de la sede en Alcalá de Henares, se encuentran instalados unos ochenta y cinco medidores, estando previsto ampliar, en el segundo semestre de 2011 los espacios sometidos a control medioambiental, para poder atender de este modo las necesidades de conservación preventiva que genera el incremento constante de las colecciones.

Departamento de Comunicación

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Los depósitos, condiciones de conservación

Biblioteconomía

La conservación de los nuevos soportes documentales (o el Todo cambia, nada permanece…)

Heráclito de Éfeso afirma que el fundamento de todo está en el cambio incesante. El objeto deviene y se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa. Esta reflexión es perfectamente aplicable a la conservación de los nuevos soportes documentales.

Somos coetáneos de una permanente e incesante celeridad de avances tecnológicos que está generando nuevos soportes para registros de todo tipo con técnicas y a un ritmo que a duras penas somos capaces de asimilar y entender. Este tipo de soportes son origen de nuevas necesidades de preservación y restauración alejadas de las de aquellos materiales y técnicas que en el mundo de archivos y bibliotecas son considerados como soportes tradicionales”. Esta carrera de consumo rápido genera nuevas preguntas y retos a los responsables de diseñar políticas de preservación del Patrimonio Cultural Documental y Bibliográfico. Surge la necesidad de proteger soportes con la certidumbre de su efímera vida pues ninguno ha sido diseñado con fines de conservación, al contrario, responden a exigencias de masivo y vertiginoso consumo, decaimiento en su uso y, con ello, de rápida desaparición. Los mundos de los soportes tradicionales y los recién llegados, realizados a partir de materias muy dispares, se ven conectados por compartir zonas de almacenamiento o por servir como soportes de duplicado; de este modo empiezan a compartir problemas comunes en la estrategia de su conservación hacia el futuro. Las técnicas y los tiempos pausados de acción empleados en la conservación pasiva (contenedores adecuados; control climático de diverso tipo de los depósitos; etc.) aún siendo imprescindibles, ya no son la única referencia para contarnos qué podemos esperar que suceda con nuestras colecciones y fondos de forma precisa. Es necesario crear líneas de actuación que se complementen y permitan tomar decisiones críticas en su preservación.

Retos presentes para archivos y bibliotecas

La cantidad de información que se genera diariamente es tal que supera las capacidades de cualquiera para emplearlas con eficiencia e inteligencia. Basándose en las experiencias del pasado, los bibliotecarios y archiveros saben que hay dos cosas ciertas relacionadas con los fondos y colecciones que custodian: en primer lugar que no todo lo guardado sobrevivirá, y en segundo lugar que no pueden predecir qué será importante para los investigadores – esto es, para la sociedad -en el futuro. El legítimo esfuerzo conservador de un soporte tradicional valioso, como puede ser un libro en forma de códice, es el de mantener íntegros sus valores históricos, sociológicos, estéticos y tecnológicos. La sociedad actual también revela sus gustos culturales y tecnología empleando nuevas representaciones: es el caso de los contenidos de las películas o de las carátulas de una colección de discos de vinilo. Tanto los objetos antiguos como los contemporáneos son ejemplos y manifestaciones de un momento social que merecen el esfuerzo conservador para retardar su desaparición. Sin embargo, la mentalidad occidental – la oriental tiene matices diferenciadores significativos en este sentido – tiende a otorgar más importancia a aquellos objetos que ya han adquirido una pátina de valor producto del paso del tiempo; ello genera esfuerzos conservadores disímiles entre los objetos antiguos y los contemporáneos.

Los expertos dedicados a estudiar la complejidad del mundo de los registros sonoros y los audiovisuales son bien sabedores de los incalculables valores históricos, educacionales y culturales que hacen de este tipo de documentos una parte insustituible el Patrimonio Cultural contemporáneo. También son conscientes del breve ratio de expectativa de vida que existe desde el momento de su creación y puesta en uso hasta su desaparición por deterioro irremediable. Este fenómeno se comenzó a acelerar con la aparición de las primeras grabaciones en cinta magnética, especialmente el video, a mediados del siglo XX. Una de las necesidades imperativas que demandan las políticas de conservación para estos nuevos medios radica en la permanente migración de la información de los soportes originales a unos nuevos más estables. Esta necesidad topa con un problema extra: hallar acuerdos en la trama legal de los problemas derivados por los derechos de autor. Conseguir recursos económicos, de forma continuada en el tiempo, que sustenten la conservación/preservación de estos materiales es una tarea a la que se enfrentan todas aquellas instituciones poseedoras de estas insustituibles partes de nuestro patrimonio. Una estrategia de conservación de un archivo con fondos sonoros, audiovisuales o digitales debería hacerse bajo el lema mínimo coste por uso” sobre el ciclo vital del nuevo medio, nunca bajo el del mínimo coste por migración” o transferencia.

Desde el surgimiento del fonógrafo, gramófono, etc., no ha cesado de haber una carrera de inventos – siempre con puro afán comercial – que continua hasta nuestros días con la multitud de aparatos y medios que son creados, introducidos en el mercado y abandonados rápidamente por las expectativas incumplidas de ventas – que no por la calidad del medio. Recordemos la guerra comercial entre los sistemas de video VHS, Beta o 2000; este último fue reconocido por los profesionales como el más estable y de mejor calidad, pero fue marginado hasta su desaparición por los acuerdos comerciales de las empresas que desarrollaron los otros sistemas. Los nuevos soportes y sus variantes – cintas magnéticas; cintas de video; DVD; CD; Laserdisc; etc. – siguen el mismo camino pues algunos de ellos o ya no se comercializan o están a punto de desaparecer.

Las energías y recursos económicos destinados a la conservación de la información recogida en estos sistemas y medios deben abordarse desde una nueva óptica: es desacertado esforzarse en destinar partidas de los presupuestos para el acondicionamiento físico de, por ejemplo, una colección de cintas de video sin diseñar simultáneamente un plan continuo de migración de la información albergada: todo contenido que no sea traspasado estará condenado, con seguridad, a su desaparición debido tanto a la inestabilidad química y física del medio. A esta ecuación se añade el problema técnico irremediable – cada vez a más corto plazo – de la obsolescencia y desaparición de los equipos y/o de los programas de software que permiten su grabación, reproducción, visualización o lectura. Pensemos cuántos de nosotros disponemos hoy día de un PC con algún tipo de disqueteras de cinco pulgadas o la más moderna de tres pulgadas y media; siquiera de alguna versión primitiva de los sistemas operativos de los años ochenta que permita leer documentos que no fueron migrados a nuevos sistemas en su momento. Son documentos, en la mayoría de los casos, simplemente no reproducibles y por ello la información que con ellos se generó puede quedar condenada al olvido. Enfrentarse a la preservación de estos nuevos medios únicamente con aquellos conceptos que son válidos para una colección de libros raros, sitúa de antemano la acción en un contexto quijotesco, mal planteado y de desperdicio económico.

Luis Crespo Arcá
Laboratorio de Restauración de la BNE

Parte de este post fue publicado en:

Crespo, L. y Ferrero, L,: Nuevos soportes: desafíos en su preservación”. Tábula Nº 12, estudios archivísticos de Castilla y León. Revista anual de la Asociación de Archiveros de Castilla y León. Año 2009.

 

Biblioteconomía Sobre la BNE

Preservación de la web

La BNE ha emprendido la recolección del dominio .es para preservar los contenidos nacidos digitales como parte del Patrimonio Documental.

El primer rastreo del dominio .es se ha llevado a cabo a principios de este año y se han recolectado más de 300 millones de URLs de webs españolas.

Ya en el año 2003 la UNESCO publicó unas Directrices para la Preservación del Patrimonio Digital, que por cierto preparó la Biblioteca Nacional de Australia, muy activa en este campo. De hecho, su Archivo de la web (PANDORA) es uno de los proyectos pioneros.

En proyectos similares están embarcadas otras importantes bibliotecas nacionales como la del Congreso norteamericano, la Británica, o las de Francia, Canadá, Finlandia, Suecia y Noruega, entre otras.

En paralelo y en esta línea, la BNE participa en el ámbito internacional en:

•un grupo de trabajo de la ISO (International Standardization Organization), dedicado a establecer estándares, procedimientos y parámetros de calidad relacionados con la preservación web (TC 46/SC 8/WG 9, Statistics and quality issues for web archiving);

•y en el IIPC (International Internet Preservation Consortium), organización que tiene como principal objetivo posibilitar la recolección, preservación y acceso a largo plazo de una cantidad considerable de contenidos de Internet de todo el mundo.

A lo largo de 2010 la BNE va a llevar a cabo nuevos rastreos trimestrales para incrementar la colección obtenida hasta el momento.

 

Mar Pérez Morillo
Servicio de Coordinación de la Web