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Bibliotecas y bibliotecarios Exposiciones y actividades

Yo mascoto, tu mascotas, él mascota

Monedito, Hasso, Hakis, Pum-pum; son los nombres de algunas mascotas de museos. Pero ¿qué es una mascota de museo y desde cuándo los museos tienen mascotas? Vayamos por partes. Como todos sabemos, una mascota es un animal de compañía, y así define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua el término en su segunda acepción.

mascota.

(Del fr. mascotte).

1. f. Persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte.

2. f. Animal de compañía. Tienda de mascotas.

3. f. And. Sombrero flexible

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Exposiciones y actividades Sobre la BNE

Equipo de voluntarios, trece apasionados del Museo de la BNE

Son trece, ocho mujeres y cinco hombres; algunos como Norberto, Carmen y Amalia llevan ya tres años en el equipo de voluntarios del Museo de la BNE, el resto se ha ido sumando al proyecto. Su misión, enseñar a grupos de estudiantes, unas veces, y, adultos, otras, el Museo y la sala de lectura de la Biblioteca.

Salón de lecturaTTodos ellos comparten las ganas de aprender, de seguir estando al día, de hacer que la gente que entra a conocer el Museo se sienta satisfecha. La mayoría tienen algo que ver con los libros o la literatura, pero no todos. Ahora bien, la inquietud por enseñar a otros la historia, el arte o la memoria está en el conjunto del equipo. Lo más gratificante es lo que yo estoy aprendiendo al hacer las visitas, lo contenta que queda la gente. Cada vez que se necesita algo recurren a ti y nunca dices que no. Es estupendo poder echar una mano y estar dispuestos a enseñar”, asegura Norberto, ingeniero y economista jubilado vinculado al voluntariado del museo desde 2008.

Visitas guiadasPero no todas las visitas son iguales, todo tiene su truco. Hay que ir adaptándose al perfil del grupo. A las personas mayores hay que explicarles todo, quieren saber y saber y nunca se aburren. Los chicos jóvenes se distraen enseguida y entonces ves que es el momento de acelerar o cortar. Los adolescentes son los más difíciles porque se creen que vienen a pasar un día de vacaciones y hay que cambiarles esa mentalidad”, declara Antonio Jericó, jubilado después de 42 años en la banca y voluntario también de la Cruz Roja. Cada semana hay visita de algún colegio de la Comunidad de Madrid, pero también hay muchos grupos de personas adultas, la mayor parte, mujeres. Tienes que prepararte muy bien las respuestas de las preguntas que están escritas en la pared porque, sobre todo, los más pequeños, lo preguntan todo”, señala Antonio.

María Antonietta es una profesora de matemáticas jubilada del Colegio Italiano que decidió quedarse en Madrid y no encontró nada mejor que el voluntariado del museo de la BNE para dedicar algo de su tiempo libre. La Biblioteca es un lugar maravilloso donde la gente es muy amable y está dispuesta a ayudar a la gente. Por eso decidí que éste era el mejor sitio. Además, siempre se aprende algo”. A la salida de cada visita todos rellenan una encuesta y se muestran muy satisfechos. Tanto voluntarios como visitantes sienten la Biblioteca Nacional de España como algo suyo, algo grande que les hace sentir importantes.

Norberto, Carmen, Amalia, Luis, María Rosario, Antonio Acebrón, Antonio Jericó, Concha, África, Lola, Flora, María Antonietta y Felipe, los trece voluntarios apasionados por el saber.

Acceso a la visita virtual del Museo

Comunicación BNE

Exposiciones y actividades Literatura

Carolina Coronado: una mujer en un mundo de hombres

Carolina Coronado (Almendralejo, 1820), escritora y poeta del romanticismo español, es la protagonista de la exposición temporal que en mayo se inauguró en la sala de Las Musas. El 15 de enero se cumplen cien años de su muerte y ese fue el motivo para recordar a una de las mujeres más relevantes del siglo XIX.

La muestra recorre, a través de libros, revistas, manuscritos y fotografías de la BNE, su biografía y sus relaciones con otros autores contemporáneos. Carolina Coronado fue una mujer reconocida por sus compañeros escritores y llegó a participar en tertulias y veladas literarias con otros intelectuales, en un mundo dominado por hombres.

Carolina CoronadoEn el museo de la BNE podemos descubrir su producción literaria: ensayos poesía y teatro, mediante originales de sus obras, sus cartas e incluso, algunos documentales sobre su figura realizados para la ocasión con la voz de Carmen Feito.

Su libro Poesías (1843) es una recopilación de poemas que enviaba al entonces director de la Biblioteca Nacional, Juan Hartzenbusch, pidiéndole ayuda para su corrección y su publicación.

Jarilla, Adoración, El cuadro de la esperanza y La rueda de la desgracia, son algunas de sus obras más reconocidas, aunque su mejor obra es La Sigea, una novela histórica basada en la corte portuguesa de Doña María.

En esta exposición temporal también se muestra la vida y la obra de otras mujeres escritoras del XIX como Faustina Saéz de Melgar y Gertrudis Gómez de Avellaneda. Junto a la entrada de la sala está expuesta la “Pieza del mes” de septiembre, una corona de plata con dedicatoria a Hartzenbusch –“en el siglo XIX se coronó a algunos de los poetas más importantes”, según explica Mercedes Pasalodos, comisaria de la exposición. En septiembre este tema será motivo de una conferencia en el salón de actos del museo, impartida también por la doctora Pasalodos.

Podéis ver más información sobre estos actos aquí.

Exposiciones y actividades Sobre la BNE

Visita al Museo de la BNE

El Museo de la Biblioteca Nacional de España –abierto todos los días de la semana, excepto el lunes, con un amplio horario que se extiende de diez de la mañana a nueve de la noche y hasta las dos de la tarde los domingos y festivos- exhibe una gran colección de piezas originales que forman parte de la historia de la escritura y sus soportes así como de la propia historia de la BNE. Además de su exposición permanente, el museo organiza muestras temporales y un extenso conjunto de actividades como talleres, conferencias, concursos…

Desde 1994, año en el que se inauguró bajo el nombre de Museo Interactivo del Libro, el museo realiza una aproximación entre el trabajo interno de la Biblioteca y los ciudadanos. “Este es un patrimonio de todos que hay que comunicar y difundir”, declara Gema Hernández Carralón, Jefa del Servicio del Museo, “de alguna manera originalmente se concibió como un centro de interpretación de la BNE. A día de hoy estamos asumiendo también una labor menos conocida, que es la de velar por nuestra cultura material: reunir, documentar y difundir esos objetos de la historia de la institución que, no siendo libros, se encuentran un poquito huérfanos de estudio y protección en una gran biblioteca”.

Ingreso al Museo

Hace cuatro años y medio, el museo comenzó una nueva etapa, con un concepto más moderno y didáctico en el que se prima la dinamización de la exposición permanente y la fidelización del público.
La visita al museo comienza en una sala donde se exhibe la maqueta ganadora del concurso para la última gran reforma del edificio de la Biblioteca, que fue inaugurada por los Reyes a finales del 2000. Esta reforma significó fundamentalmente una adaptación a las infraestructuras modernas, una importante ampliación del espacio útil y una mejora de las circulaciones interiores, tanto verticales como horizontales. Junto a la maqueta, el público puede seleccionar, gracias a un interactivo, algunas salas o zonas de trabajo no accesibles para el público, localizarlas en la planta del edificio y descubrir sus cometidos y aspecto a través de audiovisuales. “Al público le gusta conocer especialmente aquellos espacios a los que no puede acceder”, explica Gema Hernández, “pero hay que entender que esas zonas son el entorno de trabajo tanto de lectores e investigadores, como del personal de la casa, bibliotecarios, restauradores, encuadernadores, etc., y que las visitas interrumpen y entorpecen sus labores”.

Sala del MuseoEn la misma sala, el museo muestra la historia de la BNE en su contexto histórico y espacial: su primera localización estuvo en el centro de la ciudad, en su zona más antigua, en un pasadizo que unía el Convento de la Encarnación con el antiguo Alcázar de los Austrias que ocupa aproximadamente el solar del actual Palacio Real. Sus primeras colecciones fueron las heredadas, incautadas o compradas por Felipe V y sus primeras fuentes de financiación provenían de los beneficios obtenidos de los impuestos del tabaco y de los juegos de cartas.

Tras diversos cambios de sede en los que las obras y la falta de espacio fueron constantes, en 1896 la entonces ya Biblioteca Nacional abre sus puertas en su actual ubicación.

El museo expone en su segunda sala abundante material de trabajo de distintas épocas: fichas, etiquetas para libros (“tejuelos”), sellos, herramientas de restauración, gráficas de temperatura y humedad, carnés de usuario y guías del lector, un recorrido por la evolución del trabajo diario de la biblioteca.

Tú preguntas, el museo responde

En la sala dedicada a la escritura hay una muestra de diferentes soportes como arcilla, cerámica, huesos, pergaminos, metales e instrumentos como plumas, tintas y máquinas de escribir. De nuevo, el museo es un lugar interactivo: al pulsar un botón con diferentes preguntas, una grabación responde al tiempo que se ilumina la vitrina correspondiente.

En este espacio nos encontramos con Antonio, un turista brasileño a quién le apasionan los libros en general, pero cuya fascinación es El Quijote. “He venido aquí para ver cosas sobre él”. Su amigo Fernando, otro brasileño de turismo en Madrid, afirma: “he buscado museos en Internet y he descubierto éste. ¡Estoy encantado! Me gusta conocer la historia y los materiales que se usaban para producir los libros”.

En la sala de las Musas se montan cada tres o cuatro meses nuevas exposiciones temporales, como la que ahora puede verse dedicada a Carolina Coronado, con originales del fondo de la Biblioteca. En muchas ocasiones, en el resto del museo se hace uso del facsímil, la copia perfecta del original para preservar las obras originales. “De otra forma, -apunta Gema Hernández- no podríamos mostrar a los visitantes las piezas más emblemáticas de nuestras colecciones. Mucha gente se siente un poco defraudada por ello, pero en el fondo es una tarea de educación y sensibilización hacia el patrimonio bibliográfico y su protección: si exhibiéramos indefinidamente nuestros mejores ejemplares, acabaríamos destruyéndolos. El deseo de contemplar originales a toda costa tiene mucho de fetichismo, pues, detrás de una vitrina no es fácil apreciar si estamos ante un original o una buena copia”

El Código Metz y un Beato, son algunos de esos facsímiles expuestos en la sección “Memoria del saber”, donde se muestran las colecciones desde la Edad Media hasta el siglo XXI.

Concentrados en esta parte del museo se encuentran Adriano y Sabrina, dos italianos que descubrieron el museo a través de la oficina de turismo. “Es mejor de lo que pensaba. A pesar de no ser muy conocido supera en mucho otros que hemos visto”, afirma Adriano.

Casi al final de la sala, se encuentran diferentes espacios dedicados a libros de distintos temas, como religión, historia, ciencia; otros rincones recrean el cine y a la música en la BNE. Después se llega a una especie de café literario, un marco tradicional en la cultura española y muy importante en la vida de muchos intelectuales. En este “café”, con sus mesas redondas, sus sillas, sus ilustraciones en las paredes, reproducción de los bocetos de Leonardo Alenza para el Café de Levante conservados en la Biblioteca, y una pianola al fondo de principios del siglo XX, se realiza la mayoría de los talleres escolares, así como otras actividades de taller para adultos o familias, los fines de semana.

Visitas guiadas por voluntarios

Sala del MuseoEn el último año se contabilizaron 75.000 visitas, muchas de ellas guiadas por voluntarios mayores, como Antonio, dedicado desde hace un año a enseñar el museo a los visitantes.

Unos diez voluntarios se organizan semanalmente para realizar esta tarea. Casualmente, todos ellos tienen en común un pasado vinculado a los libros. Hay profesores de literatura o libreros, como Antonio. “Desde 1965 me muevo entre libros”, explica este experto en las preferencias de los visitantes. “A los niños les suelen gustar las vitrinas de exposición con luces, mientras que los mayores preguntan más por el depósito legal y sobre cómo se hace la restauración de libros deteriorados”.

Los voluntarios constituyen una parte importante en la dinamización de las diversas actividades del museo. “Hay gente de asociaciones que nos invita a visitarlos después de venir aquí. Nunca vamos, pero es gratificante”, afirma Antonio. Hay visitas que terminan en aplausos y esa es la mayor satisfacción, pero, como dice uno de los voluntarios, “la mayor recompensa es continuar aprendiendo”.

La sala Quijote cierra el recorrido por el museo. En ella se encuentran muchos recursos audiovisuales y multimedia sobre la Biblioteca, la historia del libro y el propio Quijote. En una de las vitrinas, la que cierra el recorrido un interrogante se pregunta por el futuro de las bibliotecas en la era digital. Ésta es la única cuestión que el museo no contesta, aún nadie puede responder. Lo que si parece seguro es que el Museo permanecerá para guardar y enseñar el futuro.

Información adicional:

El Museo de la BNE

¿Cómo visitar el Museo?

Carla Sao Miguel
Departamento de Comunicación

Exposiciones y actividades

Galeón pirata en aguas de la BNE

Un taller infantil descubre el universo de Emilio Salgari.

Hay un camino de trazos que indica el lugar donde está lo que podría ser un tesoro escondido por un grupo de piratas. El sendero nos lleva al fondo de la sala Polivalente del Museo de la BNE. Allí, desde el 2 al 11 de agosto, decenas de niños acuden al taller El mundo desde una biblioteca, dedicado a Emilio Salgari.

Taller Emilio SalgariUno de los mayores escritores de aventuras de todos los tiempos quiso, en realidad, haber sido capitán. Lo intentó, en la Italia del siglo XIX, pero fue suspendido en la escuela de capitanes. De esta forma, como no pudo navegar en la realidad, lo hizo a través de la ficción.
Su vida estuvo llena de contradicciones. Sus obras recorrieron todo el mundo, a pesar de no haber viajado nunca. Se hizo llamar “capitán”, pero nunca lo fue. Decía que pasaba días escuchando las historias de aventureros y vagabundos para inspirarse, pero fue en la biblioteca donde aprendió todo lo que escribía. De hecho, nunca salió de Italia. Un periodista lo acusó de mentiroso y Salgari lo retó a un duelo con espada, lo hirió y fue detenido durante seis días en la cárcel.
La imaginación fue su mayor triunfo, aunque muchas veces exageraba e inventaba historias que nunca existieron. Innovó en la forma de contar historias, creando protagonistas en todas las partes del mundo con raras profesiones (mujeres pirata, cazadores de osos, pescadores de ballenas) en las más de 150 obras que escribió.
Salgari, el creador de las aventuras de los mundialmente conocidos personajes Sandokán, el Tigre de Malasia y El Corsario Negro, fue condecorado por la reina Margarita de Italia por “enseñar divirtiendo”.

El Corsario Negro

Taller Emilio SalgariPara introducir a los niños en el universo de Salgari, el Museo ha dedicado el taller infantil de agosto al escritor italiano. La sala Polivalente se ha convertido en un viejo barco pirata con arcas del tesoro, banderas y mapas, donde los niños se sientan a escuchar historias de la vida de Salgari y descubren, a través de los mapas, la diversidad de los lugares y personajes que ha descrito en sus aventuras. Pero lo que más les divierte es la llegada de la mujer pirata, una capitana que empieza a distribuir tareas como si estuviera dando órdenes a su tripulación.
Después de la agitación al descubrir cómo es la vida dentro de un barco pirata, los más pequeños vuelven a sentarse para oír la historia de El Corsario Negro. La tripulación tendrá que leer el libro para descubrir cómo termina la historia, pero eso no parece ser un problema a juzgar por el entusiasmo de sus caras.
Los bajitos se juntan en grupos para, entre todos, imaginar finales del valiente corsario, Emilio de Rocanegra, Señor de Ventimiglia.

Además de escuchar las historias y descubrir el imaginario de Salgari, este taller invita a los niños a diseñar portadas de libros o banderas pirata. Por unas horas, su mundo está rodeado de mapas, brújulas, calaveras, botellas con mensajes secretos y sables. Al igual que en las historias de Salgari, la biblioteca es sólo el punto de partida.

Carla Sao Miguel
Departamento de Comunicación