El Blog de la BNE

De libros prohibidos y bibliotecas digitales (IV)

julio 24, 2014 | Sin comentarios

El impacto inquisitorial sobre Literatura y Ciencia

En torno a la cuestión literaria existen dos opiniones histórico-filológicas opuestas: la corriente tradicional (Marcelino Menéndez y Pelayo) defiende que la influencia de la Inquisición no fue en demasía negativa: “Nunca se escribió más ni mejor en España que en los dos siglos de Oro de la Inquisición”. Por el contrario, la moderna (Américo Castro) postula que los españoles prácticamente dejaron de pensar y escribir por la coerción inquisitorial y la autocensura personal.

Marcelino_Americo  Marcelino Menéndez y Pelayo –Escultura sita en la BNE y obra de Lorenzo Coullaut Valera (1912)- y Americo Castro

Marcelino Menéndez y Pelayo –Escultura sita en la BNE y obra de Lorenzo Coullaut Valera (1912)- y Americo Castro –programa del Congreso Internacional celebrado en la BNE, 14-16 octubre, 2009-

 

Basculando entre ambas posturas, Henry Kamen asegura que ni los Índices ni el sistema de censura llegaron a crear una maquinaria adecuada de control: la mayor parte de los libros prohibidos no llegaron a estar siquiera al alcance de los lectores peninsulares. Los Índices son buenos repertorios bibliográficos para conocer qué les hubiera gustado prohibir a los inquisidores, pero el impacto real sobre los lectores hispanos debió de ser mínimo. Eran demasiado voluminosos, enseguida quedaban obsoletos y los libreros los criticaron con dureza por lo que fueron, en consecuencia, difíciles de conseguir en sus establecimientos. La literatura científica aplicada y la literatura de creación a la que tenían acceso los españoles no fueron incluidas en los Índices. Tampoco fueron prohibidos los libros de caballería -los bestsellers de la época-, aunque sí que fueron criticados, entre otros, por el cronista de Aragón Jerónimo Zurita. Por su parte, el hispanista francés Joseph Pérez opina que “no fue la creación literaria la que se vio afectada por la censura inquisitorial, sino la crítica en todas sus vertientes: social, política, anticlerical, filológica. La inquisición procuró deliberadamente que los intelectuales no se dedicaran a la crítica y les obligó, por así decir, a consagrarse a temas puramente estéticos”.

El contenido de los últimos Índices revela un papel limitado y nimio de su influencia: Góngora tendrá pequeños roces con un censor (1627), y llegará a afirmar que “más vale pasar por libertino que por hereje”. Cervantes verá mínimamente castigado su Quijote en sólo una línea del Capítulo 36: “las obras de caridad que se hacen tibia y floxamente no tienen mérito ni valen nada” (Índice de Zapata, Apéndice, 980). Por su parte, Quevedo verá prohibidas “varias obras que se intitulan y dicen ser suyas, impresas antes de 1631, hasta que por su verdadero autor y corregidas, se vuelvan a imprimir (Índice de Zapata, 399). El control sobre los libros y la censura eran sistemáticamente eludidos en todos los países europeos.

Por su parte, el impacto en la ciencia fue indirecto. La contribución hispánica a la navegación, la Geografía, la Historia Natural y la Medicina fueron muy valorados en el resto de Europa. Según Joseph Pérez, “el retraso de España en el desarrollo científico se debe al hecho de haber descuidado la investigación básica en beneficio casi exclusivo de la investigación aplicada”. Los interesados en la materia científica habían de marchar a estudiar a Italia, pero a pesar de todo, los conocimientos tecnológicos continuaban fluyendo: se traducían tratados extranjeros, el gobierno contrataba ingenieros foráneos y técnicos católicos emigraban a la península aportando sus conocimientos. Felipe II hubo de confiar en los conocimientos de italianos, belgas y alemanes, mientras la península permanecía al margen de las principales corrientes filosóficas y científicas. Ya a mediados del XVII los intelectuales hispanos se quejan de que la Inquisición obstaculiza el saber. A finales del mismo, alemanes, suizos, flamencos e ingleses eran ya los pioneros en la investigación científica y médica, pero también eran auctores damnati protestantes, y sus obras estaban por tanto prohibidas de forma preventiva hasta su pretendido expurgo, con el consiguiente recelo anticientífico.

Hasta aquí nuestra incursión “digital” en los libros prohibidos por la Inquisición Hispana, deseando fervorosamente que el control de las ideas sólo retorne a nuestros días en forma de broma infinita de los Monty Python.

Bibliografía

ALCALÁ GALVÉ, Angel. “Literatura y Ciencia ante la Inquisición Española”, Madrid: Ed. del Laberinto, Arcadia de las Letras, 2003

BETHENCOURT, Francisco “La Inquisición en la época moderna”. Madrid: Akal, Col. Universitaria, Moderna, 1997.

BIBLIOTECA de Barcarrota. Biblioteca de Extremadura. Acceso a los documentos digitalizados (RODA)

BIBLIOTECA Digital Teresiana. Micrositio de la Biblioteca Digital de Castilla y León.

BIBLIOTECA Erasmiana Hispánica: Erasmo en las bibliotecas españolas. Proyecto en línea de la Universidad de Córdoba. Área de Filología Latina.

CABEZAS FONTANILLA, Susana. “La biblioteca de libros prohibidos del Consejo de la Suprema Inquisición conservada en la Biblioteca Nacional” en Espacio, Tiempo y Forma, Serie IV, H.’ Moderna, t. 15, 2002, págs. 105-144 [Pdf en línea]

DEFORNEAUX, Marcelin. “Inquisición y censura de libros en la España del siglo XVIII”, Taurus, 1973.

EXPOSICIÓN  ”El viaje de los libros prohibidos. Miguel Delibes. El hereje”, abre en Valladolid. En Noticias 24 horas. RTVE a la Carta. [Video en línea]

FOLEY, Augusta E. “El alumbradismo y sus posibles orígenes” en AIH. Actas VIII (1983), Centro Virtual Cervantes.  [Pdf en línea]

GACTO FERNÁNDEZ, Enrique (coord.). “Inquisición y censura: el acoso a la inteligencia en España”, Ed. Dyckinson, 2006.

GALENDE DÍAZ, Juan Carlos y CABEZAS FONTANILLA, Susana. “Historia y documentación del Santo Oficio Español: El período fundacional”. Universidad Complutense [Pdf en línea] <

KAMEN, Henry “La Inquisición Española: una revisión histórica”, Barcelona: Crítica, 2005

MARCAS de Impresores. Universitat de Barcelona. Centre de Recursos per a l’Aprenentatge i la Investigació. [Recurso en línea]

PAYER, Alois. “Antiklerikale Karikaturen und Satiren XVII: Reformation und Gegenreformation” [En línea]

PÉREZ, Joseph. “Breve Historia de la Inquisición en España”, Barcelona: Crítica, 2009.

ROLDAN PÉREZ, Antonio “Censura civil y censura inquisitorial en el teatro del siglo XVIII”. En Revista de la Inquisición, 1998, n 7:p. 119-136 [Pdf en línea]

SERRANO MANGAS, Fernando et al. “La Biblioteca de Barcarrotaen Alborayque: Revista de la Biblioteca de Extremadura. Nº 1. Badajoz, Octubre 2007 [Pdf en línea]

SIERRA CORELLA, Antonio, “La censura de libros y papeles en España y las Indias y catálogos españoles en los prohibidos y expurgados, Madrid: CSIC, 1947.

Manuel Pérez Rodríguez
Biblioteca Digital Hispánica

 

Sobre George Gershwin: “‘S Wonderful”

julio 16, 2014 | 1 comentario

Retrato autografiado de George Gershwin

Retrato autografiado de George Gershwin

El viernes pasado recordábamos, con una selección musical, el aniversario de la muerte del gran compositor estadounidense George Gershwin (1898-1937), que moría a los 37 años y en plena y asombrosa actividad creadora. Ya fuera en solitario o junto a diversos colaboradores -entre los que destaca claramente su inseparable e incondicional hermano, Ira- su legado está vivo y sigue inspirando a los más variados músicos (Herbie Hancock, Janis Joplin, Ella Fitzgerald, Joe Henderson, etc.), que vuelven a releer una y otra vez las magistrales líneas de su obra y a darles nuevas entonaciones, lecturas y aliento.

Dos frases pueden servirnos para pintar un retrato de su personalidad y legado, para dibujar su carácter y dedicación. Una la pronunció en 1927: “Mi pueblo es América; mi tiempo, el presente”. Otra refleja su incansable determinación y su insaciable necesidad de aprender, aun cuando ya era un compositor consagrado y admirado y se diría que no tenía mucho más que demostrar. El mismo año de su inesperada muerte debida a un fulminante tumor cerebral, totalmente ajeno a ese fatal destino que pronto le sobrevendría, su hermana recuerda cómo, en numerosas ocasiones, este le comentó: “No siento que haya arañado aún la superficie”.

Jacob Gershwin era el segundo de cuatro hermanos -tres chicos y una chica-, nacidos los cuatro en Nueva York en el seno de una familia de inmigrantes judíos procedentes de Rusia. A los seis años escucha en una pianola la Melodía en Fa, de Anton Rubinstein y siente por primera vez el fuerte latido de la vocación musical. Pero es unos años más tarde, al descubrir la pieza Humoresque de Dvořák cuando sabe que es a la música a la que habrá de dedicarse en cuerpo y alma.

A los 15 años abandona el instituto y comienza a trabajar como “vendedor de canciones” para la casa Remick. Profesional intenso, humilde y un poco tímido, pronto da el salto al circuito teatral profesional como pianista de ensayos en los teatros de Broadway. Más tarde se irá abriendo paso ya como compositor de canciones para obras de teatro musical en el cada vez más boyante Broadway. Su primer gran éxito, la canción Swanee, con letra de Irving Caesar y popularizada por el célebre Al Jolson –el futuro “Cantor de Jazz”- vendió millones de copias entre partituras y grabaciones.

Partitura para la canción "Swanee"

Partitura para la canción “Swanee”

A lo largo de su exitosa carrera como compositor de teatro musical primero y de música para concierto después, nunca dejó de ser un gran divulgador e intérprete de música propia y ajena. Era un admirador entusiasmado de músicos europeos tan diversos como Chopin, Debussy o Stravinsky, y americanos como Irving Berlin (al que consideraba el padre fundador de la nueva música popular americana) o Jerome Kern, así como de tantos otros grandes músicos afroamericanos (W. C. Handy, James Reese Europe, Art Tatum). Todas estas influencias se perciben de una u otra forma en su música, ecléctica, dinámica, y llena de guiños, muchas veces sutilmente humorísticos.

La importancia de su testamento musical es difícil de soslayar y su presencia en cualquier recorrido por la historia de la música del siglo XX, ineludible. Quizás su característica más notable resida en la fusión tanto de influencias musicales diversas (jazz, blues, ragtime, vals vienés, etc.) como de mundos aparentemente contrapuestos: los de la música popular y la música seria o de concierto, esos dos compartimentos aparentemente estancos e impermeables. Elevó la canción popular a tal nivel de sofisticación melódica, armónica y lírica, gracias a su colaboración con Ira, su erudito e incondicional colaborador, que echó por tierra para siempre esas barreras artificiales que muchas veces nos obstinamos en levantar. Como le diría su admirado y admirador Alban Berg: “Señor Gershwin, la música es música”.

Fiesta de cumpleaños de Maurice Ravel en Nueva York, 8 de marzo de 1928. De izquierda a derecha: Oscar Fried, director de orquesta; Eva Gauthier, cantante; Ravel al piano; Manoah Leide-Tedesco, compositor; y George Gershwin

Fiesta de cumpleaños de Maurice Ravel en Nueva York, 8 de marzo de 1928. De izquierda a derecha: Oscar Fried, director de orquesta; Eva Gauthier, cantante; Ravel al piano; Manoah Leide-Tedesco, compositor; y George Gershwin

A menudo se le echó en cara su escasa formación teórica musical, pero lo cierto es que nunca dejó de estudiar, primero su instrumento predilecto, el piano, y luego todas aquellas disciplinas teóricas (armonía, contrapunto, orquestación, etc.) que pudieran avanzar su desarrollo como compositor. Era, en definitiva, un espíritu curioso y ávido de aprender, de explorar nuevas rutas, de mezclar lo viejo y lo nuevo. Posiblemente todas esas críticas, fomentadas un poco por él mismo, que infravaloraba ante la prensa su propia formación técnica, no se hubieran manifestado tan virulentamente si no hubiera cometido el pecado mortal de querer conquistar, además de Broadway y Hollywood, las salas de concierto, con óperas, poemas sinfónicos y otras formas musicales prohibidas a los de su “clase”.

Quizás su estimado amigo y compositor Arnold Schoenberg, lo definió certeramente y comprendió su naturaleza mejor que ninguno cuando escribió, pocos días después de su muerte: “Muchos músicos no consideran a George Gershwin un compositor serio. Pero deberían entender que, serio o no, este es un hombre que vive en la música y expresa todo, serio o no, profundo o superficial, por medio de la música, porque es ésta su lengua materna… Un artista es para mí como un manzano. Cuando llega el momento, lo quiera o no, florece y comienza a dar manzanas. Y un manzano no sabe ni se pregunta el valor que los expertos del mercado atribuirán a su producto, por tanto un verdadero compositor no se pregunta si sus productos agradarán a los expertos de las artes serias. Sólo siente que tiene que expresar algo y lo hace”.

¡Demos gracias eternas por ese impulso!

Pedro de Arce Trujillo
Biblioteca Digital Hispánica

Bibliografía:

- BURKHOLDER, J. Peter, GROUT, Donald J., PALISCA, Claude V. A history of western music (8th ed.). New York: W. W. Norton & Company, 2010.

- GIOIA, Ted. The History of Jazz, (2nd ed.). New York: Oxford University Press, 2011.

- GREENBERG, Rodney. George Gershwin. London ; New York: Phaidon, 2008.

- POLLACK, Howard. George Gershwin: his life and work. Berkeley: University of California Press, 2006.

- ROSS, Alex. El ruido eterno: escuchar al siglo XX a través de su música. Barcelona: Seix-Barral, 2009.

- STEMPLE, Larry. Showtime: a history of the Broadway musical theater (1st ed.). New York: W. W. Norton & Company, 2010.

- THOMASON, Paul. Gershwin: American natural. [en línea]

De libros prohibidos y bibliotecas digitales (III)

julio 10, 2014 | Sin comentarios

Trento y la Contrarreforma: Los sucesivos Índices de Arias Montano, Quiroga, Sandoval y Zapata y el acoso a los catedráticos salmantinos y Carmelitas Descalzos

La apuesta decidida por la Contrarreforma tras las reuniones ecuménicas del Concilio de Trento (1545-1563) influirá en la publicación por Plantino en Amberes del Índice de Benito Arias Montano (1570). Este Índice incluía la novedad de depurar únicamente los pasajes sospechosos, salvando así ciertos libros de su prohibición total. Siguiendo este precedente, se elabora un nuevo Índice español del Inquisidor General Gaspar Quiroga (1583-1584), con 2 tomos -uno de libros prohibidos y otro de libros a expurgar- incluyendo además unas reglas de expurgación que se repetirán en los índices posteriores. Este último repertorio prohíbe 1300 títulos -muchos de ellos libros de magia y hechicería-, las obras completas de Pedro Abelardo y Rabelais, y obras escogidas de Guillermo de Ockham, Jerónimo Savonarola, Jean Bodin, Maquiavelo, Juan Luis Vives, Marsilio de Padua, Ariosto, Dante y Tomás Moro.

Índice de Benito Arias Montano

Índice de Benito Arias Montano (Amberes, Cristóbal Plantino, 1570) e Índice de Gaspar Quiroga (Madrid, Alfonso Gómez, 1583-1584)

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Usa la BNE

junio 30, 2014 | Sin comentarios

Libros, manuscritos, discos de vinilo y de pizarra, cintas, dibujos, partituras, mapas, grabados… Todos los documentos escritos, visuales y sonoros, editados en España, se pueden encontrar en la Biblioteca Nacional de España. Una gran institución a la que se puede acceder de forma  fácil, abierta a todo tipo de público.

Para fomentar la asistencia y facilitar el uso, la Biblioteca ha realizado una serie de vídeos de corta duración bajo el título Usa la BNE, ocho piezas audiovisuales que pueden verse a través de su página web. En ellos se puede encontrar desde los pasos a seguir para obtener uno de los carnés hasta los tipos de fondos que se pueden consultar, pasando por cuáles son las normas que un usuario tiene que cumplir dentro del edificio.

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La Hemeroteca Nacional

junio 26, 2014 | Sin comentarios

Fachada de la Hemeroteca Nacional

Fachada de la Hemeroteca Nacional

La Hemeroteca Nacional, nacida en 1943 y abierta al público en 1949, fue creada para reunir y conservar las publicaciones periódicas españolas, organizar una colección de prensa extranjera y permitir la explotación de sus fondos en trabajos de documentación. En un principio los fondos se depositaron en un palacete de la calle Zurbano y en los sótanos de la Escuela Oficial de Periodismo de Capitán Haya, hasta que en 1949 se instala en la calle Zurbarán, 1. Pronto hubo que buscar más espacio y en 1968 se habilitó la sede filial, en San Agustín, 5, para la colección de revistas.

El continuo crecimiento de los fondos obligó a buscar un alojamiento más apropiado, y para ello se optó por la restauración y remodelación del Palacio del Marqués de Perales, en la calle Magdalena, 10, edificio de principios del s. XVIII con portada de Pedro de Ribera que fue construido probablemente sobre un antiguo convento del s. XVI del que aún se conserva una curiosa cripta con bóvedas en ladrillo visto. La nueva sede de la Hemeroteca se abrió al público en noviembre de 1984 después de tres años de obras de acondicionamiento, y allí permaneció hasta su traslado a la Biblioteca Nacional en 1995. En la actualidad, el edificio alberga la Filmoteca Nacional.

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