Biblioteca Digital

Un peculiar manuscrito de ajedrez: el “Tractatus de ludo scacorum”

La obra pertenece a los fondos del cardenal Francisco Javier de Zelada (1717-1801), ingresados en la Biblioteca Nacional al formar parte de los de la catedral de Toledo y como consecuencia del Real Decreto de 1 de enero de 1869, en que se decía que «El Estado y en su nombre el Ministerio de Fomento se incautará de todos los Archivos, Bibliotecas y Gabinetes… que con cualquier nombre estén hoy a cargo de catedrales, cabildos, monasterios y órdenes militares». Se nombra una comisión de incautación y responsable de ella a José María Octavio de Toledo, autor del Catálogo de la Librería del Cabildo Toledano, publicado en 1903 por la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos.

Contiene el texto latino del Liber de moribus hominum et officiis nobilium sive super ludum scaccorum, escrito por Jacobus de Cessolis a comienzos del siglo XIV. Es un tratado de moral que toma como base el juego del ajedrez, siendo una alegoría de la sociedad las distintas piezas y sus movimientos, que tienen un significado moral o castrense.
Fue una obra de gran difusión. Dividido en ocho capítulos, el primero trata de la invención del juego en Babilonia; en el segundo, el tablero del ajedrez representa esta ciudad; el tercero describe cómo el tablero es semejante a dos reinos enemigos; entre el tercero y el cuarto existe una laguna. El texto del cuarto comienza en la hoja 18, tratando del significado moral de las figuras del ajedrez y en particular del rey y la reina, de sus nobles, alfiles, caballeros y roques, que se asemejan a jueces, guerreros y legados; del mismo modo, los plebeyos están representados por los peones, y equivalen al oficial que guarda la ciudad y cobra peajes, al posadero, al menestral, al labrador, al mercader, etc. En el capítulo quinto, la situación de las figuras enseña el modo de establecer los campamentos. Los últimos capítulos se dedican al significado de los movimientos de las figuras. En el sexto, éstos significan las obras rectas y loables; en el séptimo, la manera de ordenar los ejércitos en la línea de batalla; y en el octavo, el movimiento de las figuras representa el encuentro de los ejércitos.
M.ª Victoria Salinas Cano de Santayana
Servicio de Manuscritos e Incunables

Arte Biblioteca Digital

Bécquer, por Bécquer

“Todas las tardes, y cuando el sol comienza a caer, salgo al camino que pasa por delante de las puertas del monasterio, para aguardar al conductor de la correspondencia, que me trae los periódicos de Madrid. Frente al arco que da entrada al primer recinto de la abadía se extiende una larga alameda de chopos tan altos que, cuando agita sus ramas el viento de la tarde, sus copas se unen y forman una inmensa bóveda… Nada más hermosamente sombrío que este lugar”

Era mayo de 1864, y Gustavo Adolfo Bécquer describía así para los lectores del periódico El Contemporáneo  su viaje, estancia y reflexiones desde el Monasterio de Veruela (Zaragoza), adonde se había retirado el poeta a finales de 1863 para dar tregua a unos pulmones enfermos que aguantarían pocos años más.

De sus reflexiones en estos meses, de las leyendas sobre los orígenes del monasterio y las inspiradas por este lugar, saldrían las Cartas desde mi celda, y el impulso inspirador, genuinamente posromántico, para la obra de sus últimos años.

A Veruela viajó con el poeta su hermano Valeriano (1833-1870), considerado en la pintura posromántica el paralelo de Gustavo Adolfo Bécquer en la literatura española. Con sus dibujos acompañó este periodo de convalecencia fraterna, y dejó así perfecto testimonio de la atmósfera, paisajes, tipos y vicisitudes de la vida cotidiana del lugar. Escenas evocadoras, algunas de minuciosidad exquisita, que reflejan “ese indefinible encanto, esa vaguedad misteriosa”, “el perfume de un paraíso distante” con el que Gustavo Adolfo describía en sus cartas la naturaleza de aquel lugar.

 [Gustavo Adolfo Bécquer leyendo en el campo]

Gustavo Adolfo Bécquer leyendo en el campo

Mujer sentada entre matorrales cosiendo

Mujer sentada entre matorrales cosiendo

O que anticipaban sus tanteos como caricaturista, que después desarrollará de vuelta en Madrid:

Grupo aristocrático de una villa

Grupo aristocrático de una villa

Dispersos estos dibujos a la muerte del pintor (que desafortunadamente no contó con la labor póstuma de amigos que reunieran y cuidaran la edición de sus obras, como sí ocurrió con la producción de Gustavo Adolfo), han llegado a nosotros gracias a dos álbumes: Expedición  de Veruela (conservado en la Universidad de Columbia, en Nueva York) y Spanish Sketches. Éste último forma parte de los fondos de la BNE, y está digitalizado y disponible en la Biblioteca Digital Hispánica.

Son el complemento perfecto y quizás no tan conocido para disfrutar de la obra de los Bécquer, que mientras vivieron siempre caminaron juntos. Porque de la combinación de la pluma de Gustavo Adolfo y las ilustraciones de Valeriano queda, sin duda, uno de los ejemplos más representativos del posromanticismo español.

Elena Sánchez Nogales
Servicio de Biblioteca Digital

Spanish Sketches, de Valeriano Bécquer (1864)
Libro de los gorriones: colección de argumentos, ideas y planes de cosas diferentes que se concluirán o no según sople el viento. (Manuscrito, 1868)
Ver todas las obras de Gustavo Adolfo Bécquer en BDH

Bibliotecas y bibliotecarios

Comunicación interna en bibliotecas

Entrada publicada en BiblogTecarios el 26 de febrero de 2013

Participación, interacción, sociabilidad son términos que manejamos en internet con nuestros usuarios, pero que quizá no son tan comunes en el interior de las organizaciones.

Las bibliotecas han ido creando en los últimos años un ecosistema de comunicación externa cada vez más complejo, al incorporar en sus estrategias de comunicación y marketing la expansión de su presencia en numerosos canales de medios sociales.

Y ahora todo esto parece ya superado: tanto, que como decía Nieves González-Villavicencio hace casi un año, ya no se habla de Biblioteca 2.0.

Pero ¿qué ha ocurrido dentro de las bibliotecas durante este tiempo?, ¿realmente han hecho extensible la actitud 2.0 de puertas para adentro?, ¿se puede hablar de una comunicación interna 2.0 en bibliotecas?. Y lo que es más importante, ¿nuestras bibliotecas tienen una cultura 2.0?.  Desde mi punto de vista, es una asignatura pendiente. Y no sólo eso, sino que no se valora lo suficiente la importancia de una estrategia de comunicación interna que sustente la estrategia externa en medios sociales. Si el despliegue de estrategias de medios sociales en las redes es importante para una biblioteca, no lo es menos el desarrollo de una cultura de lo social dentro de la misma, de forma que sus miembros enriquezcan y complementen la identidad digital de su organización. Y es que la introducción de tecnología social en el interior de las organizaciones se ha demostrado como una herramienta de eficiencia y de incremento del éxito en innovación.

¿Cómo se ha gestionado la comunicación interna?

En décadas pasadas, el correo electrónico ha sido tradicionalmente el medio utilizado (y no sólo por bibliotecas) para la comunicación interna y el intercambio de información. Sin embargo, de sus problemas de gestión dan cuenta los numerosos inconvenientes que supone confiar en estos sistemas de mensajería electrónica para la gestión del conocimiento corporativo. Otras herramientas utilizadas han sido el blog, y en ocasiones los escritorios virtuales, tipo Netvibes, para la comunicación y gestión interna de procesos. Además de todo esto, las bibliotecas se han beneficiado de la implementación de portales corporativos o Intranets, utilizados como espacio de trabajo común.

Por lo que respecta a la incorporación de estrategias de comunicación interna en las políticas bibliotecarias, sí observamos que ya en 2002, según un estudio de Rebiun, el 45% de las bibliotecas universitarias contaban con un plan de comunicación interna. Sin embargo, no parece detectarse una progresión similar en la incorporación o adopción de los medios sociales a la comunicación interna. Ni siquiera ocurre fuera de nuestro ámbito: según un reciente estudio, un 40% de las empresas españolas no cuenta con planes estratégicos de medios sociales en el área de la comunicación interna. Bien al contrario, los planes de comunicación interna parecen centrarse en identificar una serie de canales tradicionales como el correo electrónico, intranets de primera o segunda generación, buzones de sugerencias o formularios. En un estudio reciente entre directores de bibliotecas universitarias francesas se concluye que sus bibliotecas universitarias están lejos de ser organizaciones 2.0.

Necesitamos un plan

1.- En primer lugar, un Plan de Comunicación interna, que no es diferente de un Plan de Comunicación interna 2.0, pues son lo mismo, incorporado en el Plan Estratégico de la Biblioteca, y enmarcado dentro de la política general de comunicación de la organización.

2.- En segundo lugar, las bibliotecas deben asumir una cultura participativa, en la que todos los actores estén involucrados y en la que se promueva la creación de una inteligencia colectiva como motor de la organización. Es lo que se denomina Cultura 2.0: la comunicación interna 2.0 necesita de una cultura organizacional 2.0, que no se construye únicamente incorporando herramientas sociales. Cultura, cultura, cultura… será el mayor cambio que haya que hacer para poder construir organizaciones que se beneficien de las ventajas de las herramientas sociales. Y es que no se puede construir 2.0 sobre culturas 1.0.

3.- Por último, debemos decidir qué herramientas sociales necesitamos implantar; por tanto, no implantaremos primero herramientas sociales sin evaluar antes qué necesita la organización, en función de la cultura organizacional que posee. Dentro de la tecnología social interna, nos encontraremos con que hay un amplio espectro: Wikis, Redes sociales corporativas, vídeo, Intranet sociales

4.- Para finalizar: medir, medir y medir. Imprescindible hacer un seguimiento de la actividad, medir resultados, ofrecer indicadores cuantitativos y cualitativos: no sólo tiempo empleado en la Intranet, por ejemplo, sino encuestas de satisfacción.

Todo nace de una necesidad…

La complejidad de nuestras bibliotecas en lo referente a dispersión de edificios, prestación de servicios de atención al usuario en diferentes mostradores, movilidad del personal que atiende al usuario en diferentes salas, múltiples aplicaciones para la gestión bibliotecaria, prestación de servicios en línea, especialización de perfiles profesionales, interacción continua con el ciudadano, etc. etc., hace que la estrategia de comunicación interna sea imprescindible para ayudar a aprovechar la sabiduría colectiva de la organización y potenciar la capacidad de compartir conocimiento entre los profesionales.

A esto hay que añadir un cambio imparable, pues estamos viviendo un cambio de paradigma en la Administración Pública hacia un modelo proactivo que prima la escucha, la conversación, el compartir conocimiento mediante herramientas sociales, no sólo con el ciudadano, sino entre los miembros de la organización.

Como explica Julián Marquina en su libro, Plan Social Media y Community Manager, “la web social ha producido un enorme cambio en la manera de comunicarnos e informarnos y las organizaciones han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos comunicativos, acercándose a sus clientes o usuarios para sacar provecho del intercambio de información con los mismos”.

Los directores y líderes de bibliotecas también están cambiando. Por tanto, cambiemos también la forma en que nos comunicamos internamente.

Ana Carrillo
Servicio de Intranet

Biblioteca Digital

Colección de Cantorales en la Biblioteca Digital Hispánica

Con motivo de la Jornada de catalogación y estudio de libros corales hispánicos (ss. XV–XIX), organizada por la Biblioteca Nacional de España y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para el día 8 de mayo, os invitamos a descubrir la colección completa de Cantorales digitalizados y disponibles en la Biblioteca Digital Hispánica (BDH).

En la imagen extracto de un cantoralLos libros corales de facistol o cantorales de gran formato son un tipo de documento musical que puede contener polifonía (es decir, música para varias voces superpuestas) o, con mucha mayor frecuencia, canto llano del repertorio gregoriano, usado en la liturgia de la Iglesia Católica.

Entre los siglos XV y XIX, los libros corales fueron muy abundantes y hubo gran demanda de ellos en todos los establecimientos eclesiásticos. Por ello no hay catedral, monasterio o convento que no muestre a los visitantes estos enormes libros abiertos en sus facistoles, muchos de ellos bellamente decorados, mostrando así el esplendor de la institución que los usaba.

MPCANT/23 (Misas para el propio tiempo)

MPCANT/23 (Misas para el propio tiempo)

La colección de la Biblioteca Nacional de España alcanza alrededor de un centenar de volúmenes, equivalente al número de ejemplares que custodian algunas de las más importantes catedrales, pero con características muy diferentes. Probablemente los más antiguos y valiosos son dos cantorales (signaturas MPCANT/23 y MPCANT/35) que ya están disponibles en la Biblioteca Digital Hispánica, recientemente catalogados con una nueva aplicación informática preparada por la BNE, y que muestran escudos de los Reyes Católicos de una época anterior a la conquista de Granada.

En la imagen extracto de un cantoralEstas dos obras se “descubrieron” a finales de 2012. Los dos manuscritos, de gran formato (92 x 65 cm y 88 x 64 cm), se encontraban en un fondo inventariado a la espera de su catalogación completa y, según explicaba entonces José Carlos Gosálvez, Director del Departamento de Música y Audiovisuales de la BNE, constituyen un enigma puesto que carecen de cualquier información que no sea la propia música.
Ahora, restaurados y digitalizados junto con otros 86 cantorales de la colección de la BNE, están disponibles para el disfrute de todos en Biblioteca Digital Hispánica.

Además, podéis escuchar algunas de las melodías de estos libros de coro en esta selección de cantos gregorianos , parte de la colección de más de 8.000 registros sonoros con que ya cuenta BDH.

Acceso a la colección de Cantorales

Servicio de Partituras
Departamento de Música y Audiovisuales

Bibliotecas y bibliotecarios Exposiciones y actividades

Yo mascoto, tu mascotas, él mascota

Monedito, Hasso, Hakis, Pum-pum; son los nombres de algunas mascotas de museos. Pero ¿qué es una mascota de museo y desde cuándo los museos tienen mascotas? Vayamos por partes. Como todos sabemos, una mascota es un animal de compañía, y así define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua el término en su segunda acepción.

mascota.

(Del fr. mascotte).

1. f. Persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte.

2. f. Animal de compañía. Tienda de mascotas.

3. f. And. Sombrero flexible

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