El Blog de la BNE

Julio Caro Baroja (Madrid 1914-Vera de Bidasoa, Navarra 1995)

noviembre 19, 2014 | 1 comentario

….Si hay una identidad hay que buscarla en el amor. Ni más ni menos. Amor al país en que hemos nacido o vivido. Amar a sus montes, prados, bosques, amar a su idioma y sus costumbres, sin exclusivismos. Amor a sus grandes hombres y no solo a un grupito de ellos. Amor también a los vecinos y a «los que no son como nosotros». Lo demás, es decir, la coacción, el ordenancismo, la agresividad, el lanzar las patas por alto ni es signo de «identidad» ni es vía para construir o reconstruir un país que pasa acaso por la mayor crisis de su Historia y que está muy desintegrado desde todos los puntos de vista

(Julio Caro Baroja. El Laberinto vasco, 1984)

Podríamos etiquetarle como Polígrafo ya que encaja perfectamente en la definición que da el diccionario de la RAE de este término como aquel autor que ha escrito sobre materias diferentes. El volumen, la amplitud y variedad temática y cronológica de su obra ha hecho a veces difícil su clasificación en un área concreta del conocimiento. Él mismo se autocalificó como antropólogo, etnógrafo y folklorista aunque prefería la de historiador cultural. Sus estudios están centrados en especial en la antropología histórica y la historia de las ideas.

Julio Caro Baroja

Hombre liberal por genética y educación, nació en una familia de creadores y artistas y siempre reconoció que sin la biblioteca de sus tíos Pío y Ricardo Baroja no hubiera sido lo que llegó a ser en el campo de las Humanidades. Su vida es un continuo proceso de estudio e investigación en el terreno de las humanidades, acompañado siempre de un espíritu crítico y una ética que imprimió a su vida y a su obra.  A su gran erudición unía sus excelentes dotes de observador. Pero su erudición no era cansina o aburrida sino profunda y diversa. Leer más

Las mieles del rosal, de Ramón del Valle-Inclán: una olvidada edición de Gregorio Pueyo

noviembre 12, 2014 | 2 Comentarios

El librero y editor Gregorio Pueyo

El librero y editor Gregorio Pueyo

El librero y editor aragonés afincado en Madrid Gregorio Pueyo (1860-1913) mantuvo relaciones profesionales y de amistad con Valle-Inclán (1866-1936). Sabido es, se ha repetido hasta la saciedad, que aquél le inspiró el personaje del librero “Zaratustra” de su inmortal obra Luces de bohemia (1924), en cuya lóbrega covacha recalarían los melenudos poetas modernistas que Pueyo no tardaría en editar y donde tendría lugar la tertulia de amplio contenido que frecuentaría, entre otros literatos, el escritor gallego, siendo varios los testimonios que así lo certifican. El peruano Felipe Sassone, uno de sus incondicionales, escribió:

“en la librería de Gregorio Pueyo, situada en la calle de un escritor, Mesonero Romanos, nos reuníamos ya anochecido los aventureros de la literatura y unos pocos consagrados […] Ahí está Valle-Inclán, el maestro de la prosa, lanzando paradojas daurevillescas, cuya osadía contrasta con el ritmo musical y dulzón de su acento gallego. Su endrinosa barba de Cristo bizantino tiembla bajo la voz, y la boca de sátiro sonríe con sonrisa que, según Rubén, “es la flor de su figura”, de una figura legendaria y antigua de ermitaño y de hidalgo”.

El bohemio gaditano Antonio Rey Moliné, más conocido por su seudónimo de “Dorio de Gádex”, inmortalizado también en Luces de bohemia, en busca de protección se arrimó hasta lo intolerable a la sombra del librero y editor, ofreciéndonos este testimonio directo:

“Cuatro meses después, corriendo octubre de 1908, y en aquél fétido chiscón de la calle de Mesonero Romanos, que al difunto Pueyo servíale de librería, Ricardo Baroja -dibujante célebre por sus tenebrosas aguas fuertes, de legítima estirpe goyesca- me hizo la merced de presentarme a este raro orfebre de nuestra lengua (…) ¿Diré al lector que, a las primeras frases, fui uno más entre sus incondicionales? No lo creo preciso, y menos aún afirmar que, desde entonces, varón tan preclaro me hizo la inapreciable dignación de su afecto…”.

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Andrés Vesalio: Anatomista renaciente y médico de los Austrias mayores

octubre 15, 2014 | Sin comentarios

Tal día como hoy, 15 de octubre, moría Andrés Vesalio –Andries van Wessel- en la isla griega de Zante (1514-1564). Este insigne cirujano y anatomista, a la par que destacado médico de cámara del emperador Carlos V y de su hijo, Felipe II, ha sido siempre reconocido por los historiadores de la ciencia médica como el fundador de la anatomía moderna, de la mano de su revolucionaria praxis personal, plasmada textual y gráficamente en su obra cumbre De humani corporis fabrica libri septem (1543). Este mismo año 2014 se conmemora también el 5º centenario de su nacimiento en Bruselas, un 31 de diciembre de 1514.

Andries van Wessel pertenecía ya a una reputada dinastía de médicos personales de los Habsburgo: Su padre Andries era el boticario de Carlos V, mientras que su abuelo Everard fue médico personal del emperador Maximiliano, no era raro por tanto que el joven Andrés siguiera la tradición familiar.

Retrato de Vesalio a la edad de 28 años

Retrato de Vesalio a la edad de 28 años, mostrado los músculos y tendones del brazo de un cadáver con un aforismo de Celso “Ocyus, jucunde et tuto” (seguro, rápido y grato)

Andrés Vesalio recibirá las primeras letras en la Escuela de los Hermanos de la Vida Común de Bruselas -organización religiosa vinculada a la devotio moderna-. Allí comenzará a interesarse por las obras científicas de San Alberto Magno, además de contar como compañero de estudios con Antoine Perrenot, futuro Cardenal Granvela, quien será más tarde valedor suyo ante el emperador. Hacia 1531 acude a cursar artes al Colegio Trilingüe -de latín, griego y hebreo- de la Universidad de Lovaina. Seguro ya de inclinarse por los estudios de medicina, marchará a la Universidad de París (1533), en donde tendrá como profesores a Johann Günther von Andernach, Jacques Dubois (Jacobus Sylvius) y Jean Fernel, galenistas que le inician en el campo de la anatomía humana. Allí coincidirá con los españoles Andrés Laguna y Miguel Servet, y no dudará a la hora de adquirir para sus prácticas huesos de cadáveres del Cementerio de Los inocentes. La guerra entre Francisco I de Francia y Carlos V le obligará a continuar con sus estudios médicos en Lovaina y en la prestigiosa Universidad de Padua, en la cual obtiene finalmente los títulos de doctor (5 diciembre 1537) y explicator chirurgiae. Durante esos años dará clase en las universidades de Padua, Bolonia y Pisa. Leer más

Hildegart (1914-1933)

octubre 15, 2014 | 2 Comentarios

….”en las primeras horas de esta mañana se tuvo noticia en los centros judiciales y policíacos de un sangriento suceso que había ocurrido en una casa de la calle de Galleo y del que había sido víctima una joven que, según las primeras noticias, había sido asesinada por su madre mientras dormía. Poco después se supo que la joven asesinada era la propagandista política y escritora que en periódicos de la extrema izquierda acostumbraba a firmar con el seudónimo de Hildegart…” (Luz, Madrid 9/6/1933)

hildegartSu muerte tuvo gran repercusión en los principales periódicos que se publicaban entonces pues era un personaje muy reconocido tanto dentro como fuera de España. Antes de cumplir los diez años leía y escribía en cuatro idiomas A los 17 años terminó sus estudios de Derecho (aunque no estaba autorizado ejercer hasta los 21 años). Colaboradora en diarios y revistas y conferenciante.

Llevaba los apellidos maternos, su nombre real era Carmen Rodríguez Carballeira, aunque todo el mundo la conocía por Hildegart.

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Queremos tanto a Julio [Cortázar] en su centenario

octubre 10, 2014 | Sin comentarios

cortazarEn las cercanías de una Bruselas  ocupada por las tropas del Kaiser y bajo el ruido ensordecedor de los cañones Berta de Krupp y bajo el signo de virgo, el 26 de agosto de 1914 nacía el más pacifista y pacífico, pero no neutral (perteneció al Tribunal Russel) y el menos nacionalista de los escritores, de padre vasco y madre franco-alemana. Antiacadémico, los dioses en los que creía Cortázar estaban en la tierra, y no fue un intelectual, sino un artista, un cronopio en su jerga, un humorista poco solemne. De los años de plomo, ahí está El libro de Manuel, cuando incursiona en la política por obligación ética. “Si te caes te levanto, y si no puedo, me tumbo a tu lado”. Así, celebramos juntos este año el centenario de su nacimiento y el de la Gran Guerra, contradicciones y oposiciones del siglo XX. La Biblioteca Nacional de España, a través de su Servicio de Información Bibliográfica, quiere recordarle y homenajearle con una exposición de sus libros y los estudios sobre su obra en las vitrinas del Salón Italiano.

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